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El valor de la lealtad institucional > Antonio Alarcó

Decía Honoré de Balzac que la vanidad debemos dejársela a aquellos que no tienen nada más que exhibir, y estamos de acuerdo. No nos gustan estas ansias de protagonismo que muestran algunos dirigentes en política, que por una presencia puntual y ridícula en los periódicos, quiebran la lealtad y el respeto que debería presidir la acción política.

Así, cuando el Grupo del Partido Popular en el Cabildo Insular de Tenerife presentamos el pasado viernes una iniciativa al pleno para agradecer a quienes trabajaron por el control y extinción del incendio que afectó a los montes tinerfeños este verano, nos sorprendíamos con la vergonzosa publicación de un anuncio institucional, pagado con dinero público, en prensa que copiaba nuestra propuesta.

No podemos más que condenar la falta de lealtad institucional de dirigentes de Coalición Canaria hacia el Cabildo de Tenerife, anticipando en medios de comunicación los puntos a tratar en pleno, como si pretendieran gobernar toda una isla a base de titulares y propaganda, dada la flagrante carencia de ideas. Hurtar su cometido a las instituciones nos parece el colmo de la presunción y la falta de señorío. Esta actitud tiene poco recorrido.

El mismo trasnochado estilo que ha llevado al consejero nacionalista, Carlos Alonso, que ha olvidado las formas que tenía cuando era miembro del Partido Popular, a creer que es capaz de tener interlocución con el Gobierno de España sin contar con nosotros. Intolerable.

Se equivoca, y lo sabe. En el Partido Popular hacemos las cosas de otra manera. Prueba de ello es la forma discreta en que nos pusimos, desde el primer momento, a disposición de la consejera de Medio Ambiente y del presidente del Cabildo. En un discreto segundo plano pero implicados hasta el final, y visitando a los afectados sin necesidad de publicitarlo.

El valor de nuestro trabajo quedó demostrado con el impulso de una iniciativa en el Senado, aprobada por unanimidad, a favor de la inclusión de los montes de Tenerife, La Palma y La Gomera en las labores de repoblación de la masa forestal y las medidas de ayuda y emergencia que el Ejecutivo de Mariano Rajoy habrá de aprobar.

Sería conveniente que estos miembros de CC se dieran cuenta de que el nacionalismo empequeñece y que, si bien es respetable como opción política, su utilidad en el siglo XXI está puesta en cuestión.

Es irresponsable y mezquino pretender hacer creer a la buena gente de Canarias que la culpa de todos los males de nuestra comunidad autónoma la tiene el Partido Popular, cuando llevan ellos 30 años gobernando, a quien ese sector del nacionalismo se ha empeñado en acusar, de las más variadas formas, de maltratar a Canarias. Estas declaraciones solo demuestran mediocridad.

Ante la falta de acciones, los nacionalistas agudizan el ingenio y van avanzando en su falta de respeto institucional. Así, esta semana escuchábamos a Paulino Rivero, presidente de CC, argumentar que el Gobierno de España estrangula a los canarios con su plan de reducción del déficit público, y decir que el PP trata a las Islas como una colonia. Después de treinta años de gobierno, esto es una desfachatez. La última, es pedir la Hacienda canaria, o usar nuevamente el Hospital del Norte para hacer política.

Estas personas, a las que ni su propio partido político quiere como dirigentes, y así ha quedado evidenciado en sus recientes congresos, deberían asumir humildemente que no saben gestionar y que no tienen la menor idea de cómo sacar adelante a las Islas con austeridad, contención de gastos y trabajo exclusivamente en beneficio del ciudadano. En estas circunstancias sobran empresas públicas, embajadas en el exterior, policía autonómica y medios públicos de comunicación.

El Gobierno de Canarias deberá ahorrar 120 millones de euros, que en la práctica, se minorarían si prescindieran de su consolidado y precioso aparato propagandístico, y redujeran el chiringuito público en el que tan cómodamente están instalados.

Gobernar Tenerife y Canarias requiere mucho más que declaraciones malsonantes que no conducen a la búsqueda de unas soluciones de futuro que, el tiempo lo ha demostrado, habrán de ser nacionales y europeas, no nacionalistas.

*Senador y portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Tenerife
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