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Jubilaciones y pensiones > Francisco Pomares

El Gobierno de Mariano Rajoy remitió el viernes a Bruselas su proyecto de marco presupuestario para 2013-2014, en un gesto un tanto chocante: aún no estamos intervenidos, pero el Gobierno informa a Bruselas antes que al Parlamento español de su intención de recortar otros cien mil millones más de aquí al 2014… Empieza uno a pensar que ya puestos, a lo peor no sería tan malo que nos rescataran de una vez: por lo menos nos evitaríamos tener que pasarnos el rato pidiendo permiso. En fin, que con la información a Bruselas lo que Rajoy pretende es patentizar su compromiso con el ahorro, reduciendo el gasto de lo público y aumentando los impuestos. Y como no hay dos sin tres Rajoy anuncia también a Bruselas que su Gobierno ha decidido forzar el retraso del acceso a la jubilación en dos años, restringiendo el acceso a retiros anticipados o parciales. Conviene recordar aquí que el PP voto en contra del retraso de la jubilación hasta los 67 años planteado en su última etapa por el Gobierno Zapatero, y que debería implementarse a partir del 2027. Para explicar el voto contra la iniciativa de Zapatero, el PP argumentó que la reforma de las pensiones era injusta, se había hecho con prisas, y resultaba inoportuna. Con las nuevas medidas enviadas a Bruselas por el PP, lo que se anuncia es que se aplicara ya, adelantando la entrada en vigor de los principales parámetros del proyecto aprobado por Zapatero, como el retraso en la edad legal de jubilación, el periodo de cómputo de años cotizados o el sistema de revalorización de las pensiones. Eso sí, de momento -e insisto en el “de momento”, porque Rajoy también lo ha precisado- no está previsto un recorte de las pensiones. Preguntado en la rueda de prensa del pasado viernes sobre qué va a pasar con ellas, Rajoy dijo que no tiene “intención de bajarlas el año que viene”. Habrá, pues, que fiarse de esa intención y esperar si la mantiene en 2014. En verdad, la cuestión de las pensiones es el verdadero cascabel que nadie se atreve a ponerle al gato del gasto público. Y es que resulta una papeleta muy difícil de resolver: las pensiones son ya la primera partida del presupuesto. Representan 120.000 millones de euros, la cuarta parte del gasto público estatal, y suponen el diez por ciento del PIB español. Y además, se trata de una cifra condenada a crecer, y de manera extraordinaria, en los próximos años. Si no se producen cambios no previstos en el sistema, el coste de las pensiones de la generación que hoy esta trabajando llegará a suponer dentro de 30 años el 15% del PIB, y eso si el PIB supera la actual recesión y recupera crecimientos razonables.