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La Brifor controla a 5.000 personas que usan el fuego de forma habitual

El municipio tinerfeño de El Tanque fue uno de los más afectados por los últimos incendios. | MOISÉS PÉREZ

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Los incendios forestales siguen azotando con virulencia la provincia occidental, castigando especialmente las islas de Tenerife y La Gomera. Ello no solo ha generado un agrio debate sobre la seguridad y prevención en materia de extinción, también ha puesto en entredicho los medios y profesionales con los que cuentan tanto el Gobierno regional como los cabildos.

Al respecto, el jefe de la Unidad de Prevención y Extinción del Cabildo de Tenerife, Florencio López, deja claro que la Brigada Forestal (Brifor) tiene identificada a una población de riesgo cifrada en unas 5.000 personas, “que son aquellas que hacen uso del fuego como herramienta, para limpiar fincas, regenerar pastos, trabajos forestales, quema de residuos, etc”. “Estas personas -subraya Florencio López- son conscientes del peligro del fuego en zonas forestales, algo en lo que no reparan muchas otros ciudadanos que llegan al monte y no tienen las mismas precauciones que aquellos que manejan el fuego habitualmente”.

Como ejemplo de esta afirmación, el jefe del operativo Brifor recuerda que el virulento incendio de hace un mes en Valencia fue provocado por una persona que estaba manejando una radial para instalar placas solares. “Seguramente, esa persona venía de la ciudad, y estoy convencido de que desconocía todos los mensajes de prevención que se habían dado en esa zona rural”, recalca López.

Algo similar ocurrió hace 28 años en el trágico incendio de La Gomera -donde murieron 20 personas-, que fue provocado por un trabajador que estaba utilizando un soldador para arreglar un gallinero. “No siempre es fácil llegar a toda la población para concienciar de la peligrosidad de determinadas actividades, especialmente en determinadas condiciones y épocas del año”, denota López, quien, no obstante, reconoce que “cuando la naturaleza se desboca, nuestra capacidad de actuación es muy limitada”.

“Y es muy fácil que se supere el umbral de actuación en muchos incendios; por ejemplo, cuando las llamas miden más de dos metros. En esos casos, ni nosotros ni los mejores equipos americanos ni nadie puede hacer nada”, espeta el técnico.

En la misma línea se manifiesta el experto en seguridad y emergencias, Sergio García de la Cruz, quien señala que “muchos de los incendios que son intencionados se producen con fines personales, como puede ser la conservación de un trabajo relacionado con el sector, o un beneficio económico”. “Otras veces, aunque sea intencionado, no nos encontramos ante un incendiario de este tipo, sino ante un pirómano”, un trastorno que suele presentarse desde muy temprana edad”, subraya el experto, que insiste en que “este tipo de personas permanecen en el lugar en los primeros momentos, y luego se mantienen a cierta distancia, no muy lejos, para apreciar su macabra obra”. “Además -recalca García-, es posible que su trastorno se asocie con el consumo de alcohol y pueda presentar antecedentes criminales”, al repetir sus conductas.

En el caso concreto de los incendios que han afectado en el último mes a las islas de Tenerife y La Gomera, García de la Cruz tiene claro que Canarias debería apostar por la llamada silvicultura preventiva, el manejo de las plantaciones forestales con el propósito de modificar la estructura del combustible disponible y así satisfacer los objetivos de protección contra incendios forestales. “Ello permitiría disminuir la vulnerabilidad frente a los incendios forestales y se conseguiría utilizar la energía que aportan los residuos, tanto forestales como agrícolas, al medio ambiente y como fuente de recursos primarios”, asevera este experto, quien apostilla que la silvicultura es una gestión “altamente rentable”, ya que a través de ella “damos una mayor seguridad a los recursos forestales, aportamos energía al suelo y obtenemos subproductos secundarios”.

Florencio López va más allá y sostiene que “la gente tiene una falsa sensación de seguridad a la hora de enfrentarse a un incendio forestal, por el hecho de ser en medios abiertos, cuando en realidad no es así”. “No hay que olvidar que, una vez que se ha producido el incendio, se ha determinado el nivel del mismo y se ha movilizado el operativo, los trabajos se realizan gracias a personas que ponen en peligro sus vidas, por lo que la primera premisa es su seguridad”.

Los expertos afirman que los helicópteros son más operativos. | EFE

[apunte]Helicópteros frente a hidroaviones

La lucha aérea contra el fuego ha sido el epicentro de las recientes disputas políticas entre el Gobierno central y el regional, que insiste en la necesidad de contar con una base permanente de hidroaviones para la extinción de incendios.

Los expertos, sin embargo, no están muy de acuerdo con las peticiones del Ejecutivo autonómico, dado que consideran que “lo idóneo es que haya un helicóptero tipo Kamov y tres del modelo Ecureuil”, que son mucho más operativos y efectivos, ya que entre los cuatro incluso cargan más de los 5.000 litros con los que cuentan los hidroaviones. Luego, inciden las fuentes consultadas, “depende del piloto que descargue; si lo hace desde muy alto y con la velocidad parte del agua se quedará en la copa del árbol y poca llegará al suelo”. Junto a los medios aéreos, también es básica la utilización de determinados productos químicos, como los potenciadores del agua, tales como espumas y geles, y especialmente los retardantes de llama de formulación específica. “Un hidroavión puede llenar los depósitos de agua en pleno vuelo, pero no puede llegar hasta áreas de difícil acceso ni lanzar el agua a una distancia segura”, exponen desde la Brifor, donde explican que “normalmente el agua no se tira directamente sobre el fuego, sino en el camino de propagación (delante de él), para detener el frente de avance”. Aun así, Florencio López recuerda: “En la mayoría de incendios forestales, la lucha desde el aire no tiene sentido sin una adecuada coordinación y medios terrestres”.[/apunte]