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No es la crisis, es la decepción > Andrés Aberasturi

Nuevo sondeo del CIS y resultados, naturalmente, previsibles: sigue bajando el PP -y su Gobierno- pero el PSOE apenas si levanta no ya la cabeza sino la mirada. Y el tercer problema para los españoles siguen siendo los políticos. ¿Qué está pasando? ¿Es, como dicen casi todos, que la crisis pasa factura? Posiblemente, pero no todo es crisis; la bajada del PP es el producto de la decepción, del desencanto, del “no era esto los que nos dijeron y cuando nos dijeron otra cosa, tampoco lo cumplieron”. La crisis de los dos grandes partidos es el pesimismo que provocan en la inmensa mayoría de los ciudadanos, votantes de unos y de otros, la absoluta incapacidad de los dos para haber pensado en el país cuando debieron hacerlo en un ejercicio absolutamente exigible de responsabilidad política, en lugar de enrocarse en sus siglas, en sus intereses, en sus cajas de ahorro, en sus ventajas.

Pero es el turno de Rajoy como en su momento lo fue de Zapatero. Y Mariano Rajoy no ha tenido el valor -incluso con esa mayoría absoluta- de enfrentarse de verdad al problema vertebral de España que es mantener un estado incoherente, inseguro, atípico y que se nos ha ido de las manos. Este invento del Título VIII de la Constitución no es una cosa ni otra y habrá que decidirse de una vez si vamos -y por lo tanto hacemos- un estado federal, confederal o lo que sea, pero que sepamos a qué atenernos y que después de treinta años no sigamos reclamando deudas históricas que nunca estuvieron en la Historia ni conciertos fiscales porque otros lo tienen. Si después de tres décadas aún se rebelan comunidades autónomas y echan pulsos al Gobierno Central, lo mejor que se puede hacer es cortar por lo sano y presentar ante Europa algo más que un puzzle de intereses.

De acuerdo con que hay que bajar el déficit, de acuerdo con que hay que aumentar los ingresos pero lo que no vale, Sr. Rajoy, es hacerlo todo por el camino más fácil y, sobre todo, hacerlo “solo” por ese camino de congelar sueldos y subir impuestos. Ustedes no solo han hecho lo que no habían prometido sino que no han hecho lo que la gente esperaba: adelgazar una administración disparatada y no por culpa de los funcionarios sino de la propia organización administrativa del país. ¿Es que cree, Presidente, que alguien votante del PP o del PSOE puede entender que el Reino de España cierre embajadas mientras siguen abiertas las de las autonomías, esas mismas autonomías que en cambio sí son capaces de cerrar hospitales y no pagar los servicios sociales?

Corte por lo sano y si se organiza la de dios es cristo, pues habrá que capear el temporal que para eso le pusieron en La Moncloa. Meta mano a las SICAV, termine de una vez con los abusos y los escándalos y no nos engañe diciendo que va hacer no sé que con los concejales en el 2013, porque el 2013 está lejos y la mayoría de los concejales de este país no cobran. Para eso hay que tener valor político y coherencia y para eso le votaron. Usted prefiere esperar, como siempre, y que el tiempo haga lo que su Gobierno no se atreve a hacer. Y así le va en las encuestas: no es la crisis, presidente, no es el ajuste: es la decepción y el cabreo de todo un país salvo los sumisos inútiles de sus siglas.