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Otro debate falso > Francisco Pomares

Cada vez que los desalmados prenden fuego a los montes de las islas, repetimos el mismo guión escrito por un simio: los ciudadanos culpan al Gobierno de los fuegos por no permitir recoger la pinocha (algo que es falso, cualquiera puede recoger pinocha en el monte para autoconsumo sin tener que pagarla, lo que ocurre es que las sociedades cambian, y la pinocha no es hoy tan demandada por los pequeños agricultores y ganaderos como hace cincuenta años), y los políticos se culpan unos a otros en un juego inútil y sañudo, que es el único que parecen saber jugar. Los últimos incendios han servido para que desde Canarias se enarbole de nuevo el abandono -cuando no la mala fe- de la Administración del Estado y se reclame una base permanente de hidroaviones. Con el argumento de que en la Península están disponibles y aquí no, los hidroaviones se han convertido en una reclamación casi identitaria, a la que se ha sumado con armas y equipo el propio presidente Rivero.

Lo malo es que se trata de otro camelo más. El jefe del Servicio Planificación y Proyectos Forestales de Tenerife, Pascual Gil, ha roto por fin el silencio de los técnicos y especialistas en el penoso debate mantenido por los políticos, asegurando que si en Canarias se contase con hidroaviones, tendríamos “los mismos incendios” y serían “igual de virulentos”. Pascual Gil ha dicho que la pelea de los políticos sobre este asunto -como ocurre en tantísimas ocasiones- no tiene ningún sentido práctico. Se trata de una opinión compartida por la totalidad de las personas expertas en extinción de incendios: Canarias no necesita hidroaviones, necesita helicópteros, y concretamente helicópteros Kamov, que han demostrado ser hoy el mejor medio posible para hacer frente a los incendios en las Islas, por su gran capacidad de maniobra y su rapidez en la carga y descarga.

Los hidroaviones pueden ser útiles en algunos casos, desde luego, pero no son capaces de actuar en los barrancos, se ven obligados a soltar su carga desde gran altura, con lo que resulta menos eficaz, su tiempo de recarga puede llegar a ser hasta diez veces mayor que el de un helicóptero y además sólo pueden cargar en determinadas condiciones climatológicas, que no son precisamente las más frecuentes en las islas. Con mar picada, los hidroaviones son absolutamente inútiles, tienen que llenarse con manguera. Y luego, hay algunas falacias, como la supuesta mayor capacidad de carga de los hidroaviones. Un Kamov carga la misma cantidad que un hidroavión: 50 toneladas de agua. A pesar de todo eso, algo que sabe perfectamente cualquier persona que haya tenido alguna vez relación con las tareas de extinción, aquí nos hemos enzarzado en otro debate idiota y estéril sobre los hidroaviones que no ayudará a apagar ningún fuego, pero ha servido para que Rivero y Soria tengan munición con la que dispararse.