Al servicio de los ciudadanos > José Luis Delgado Sánchez

Dentro de pocos días se cumplirán 40 años de la construcción del Instituto de Bachillerato de Granadilla. Fue en octubre de 1972 y, a partir de entonces, se empezaron a ver diariamente hileras de jóvenes estudiantes del casco serpenteando por la carretera general. Acudían por primera vez a clase a un instituto de bachillerato de nombre poco afortunado. La ilusión y la necesidad hacían frente al riesgo ante los viejos camiones de tomates y plátanos con los cuales se cruzaban; unos iban con destino al muelle de Santa Cruz y otros, a formarse para alcanzar mejores condiciones de desarrollo personal e intelectual que hicieran posible que su futuro no fuese seguir trabajando en las fincas de plátanos y tomates. No porque desmereciese el trabajo de sus padres en estas fincas, sino por crear una sociedad mejor distribuida. Ese era el sueño de todos nuestros padres, que cada día se rompían el lomo en las fincas del sur.

No obstante, los tiempos han cambiado. La agricultura ha dejado paso al turismo, y por tanto, los viejos camiones, cargados de seretas y plátanos en sus mantas, han cedido su lugar a coches que circulan a mayor velocidad. Además, las nuevas demandas de formación han hecho necesario impartir clases en horario nocturno, ya que muchos jóvenes y no tan jóvenes reclaman más formación profesional y bachillerato en ese horario. Eran los años 90. Todo esto hacia que la cuneta de la carretera de 600 metros que separaba Granadilla del Instituto se convirtiese en un camino de alto riesgo como conocen perfectamente las generaciones que han recorrido diariamente este trayecto, saltando al arcén más de una vez cuando pasaban los coches.

Pero como todo en lo que se persevera se consigue, y los chasneros saben bastante de esto, hace 23 años este instituto tomó el nombre de IES de Granadilla de Abona, dejando atrás honores a los que nos conquistaron. Hoy, 40 años después, el Cabildo Insular de Tenerife también ha hecho posible otro logro con el que se ha dado respuesta a una demanda histórica de los vecinos: la construcción de un camino peatonal con iluminación que garantiza la seguridad de quienes circulan por este trayecto, paralelo a la carretera que enlaza Charco del Pino con Granadilla casco. La inversión es modesta en la cuantía (250.000 euros) pero de enorme trascendencia para la seguridad de las personas, por lo cual puedo aseverar que, al final, sí es una gran inversión, la mejor que podíamos hacer. Además, he podido constatar que muchos granadilleros la usarán para disfrutar de magnificas vistas y mejorar su salud, con paseos que facilitarán la reducción de su colesterol.

Es justo que nos felicitemos por este hecho y, por ello, deseo trasladarles que me siento especialmente orgulloso, como sureño-adejero, de que ésta sea la primera obra que, como consejero del Cabildo de Tenerife, me corresponde el honor de haber gestionado en su ejecución y que hoy ya esté puesta al servicio de los ciudadanos. Esta inversión pública dará seguridad a los estudiantes y acercará el conocimiento y la formación al casco de Granadilla.

Hemos resuelto una demanda histórica y deseo que sea la primera de una cascada de ellas. Esfuerzo, ilusión e ingenio no faltaran.

*Consejero de Carreteras y Paisaje en el Cabildo de Tenerife