opinión > Marta Gómez Toledo

Alquiler de garajes > Marta Gómez Toledo

El alquiler de las plazas de garaje por sí mismas, es decir, cuando éstas constituyen el objeto principal del contrato, no como elemento accesorio de una vivienda, tiene un régimen jurídico totalmente distinto al de las viviendas o locales comerciales.

Y ello porque según tiene establecido la Dirección General de los Registros y Notariado y la Jurisprudencia, no se les aplica la Ley de Arrendamientos Urbanos sino el Código Civil.

Ello implica que estos contratos se entienden realizados por el plazo estipulado por las partes, y en defecto de pacto, por el plazo en que se abone la renta, por meses si el pago de la renta en mensual, por años si es anual, o por días si es diaria.

En caso de que el propietario de la plaza de garaje se la quiera vender a un tercero, no tendrá el inquilino derecho de adquisición preferente. Para tener este derecho, deberá pactarse expresamente en el contrato. Se continuará por tanto con el contrato de alquiler hasta su vencimiento, pero no se podrá adquirir la plaza. Al contrario pasa cuando la plaza de garaje es accesoria del contrato de arrendamiento de la vivienda, donde en defecto de pacto, sí existe derecho de adquisición preferente para el inquilino.

Otra singularidad de estos contratos es que cabe la cesión o subarriendo del contrato sin autorización del propietario, a no ser que por escrito se prohíba y, como no están sometidos a la Ley de Arrendamientos Urbanos, no es obligatoria la fianza.

Marta Gómez Toledo
Gómez Toledo Abogados-Hispajuris
Área de Derecho Civil
www.gomeztoledoabogados.com