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Arrogantemente solos > Rafael de Miguel

El PSOE que lidera Alfredo Pérez Rubalcaba parece haber estado sumido en un estado catatónico tras el sopapo electoral del 20N. En medio de una crisis sin precedentes su secretario general apenas ha dado muestras de actividad, o de propuestas alternativas a las decisiones del Gobierno de Rajoy con el argumento de mantener una oposición útil y una oferta permanente al diálogo, que por cierto no ha tenido respuesta por parte del Ejecutivo.

Las encuestas, ese gran gurú de la clase política, y una cierta contestación interna han provocado que Rubalcaba mueva ficha. El último muestreo de Metroscopia para El País ofrece datos reveladores: el 84 por ciento de los votantes no tiene confianza en el presidente del Gobierno y de ellos el 59 por ciento son votantes del PP. Creen que Rajoy improvisa. La encuesta destaca que el PP sólo aventaja en 8,6 puntos al PSOE en intención de voto y que ese margen se ha reducido en 14 puntos desde las elecciones generales.

Ante este panorama y a riesgo de morir de inacción, Rubalcaba ha convocado una reunión del comité federal en la que anunció… más de lo mismo: “Una oposición útil y responsable”, es decir, que de borrón y cuenta nueva nada, en contra de lo anunciado por la número dos del partido, Elena Valenciano. Las propuestas más destacadas: elaborar un presupuesto alternativo al del Gobierno en el que quepan reformas fiscales que incluyan mayor presión sobre grandes fortunas, impuesto de sociedades, grandes rentas de capital, impuesto de sucesiones y revisar deducciones fiscales para rentas más altas.

“El Gobierno está arrogantemente sólo y eso es malo para España”, dijo en otro momento el líder socialista tras el comité, quejándose de la falta de intención de los populares para alcanzar acuerdos con la oposición.

Pues bien, visto lo visto, ni el PSOE ofrece grandes propuestas estructurales para sacarnos de la crisis, aunque, eso sí, la reforma fiscal que propone es importante, pero con un recorrido virtual, y ni el PP parece dispuesto a bajarse del caballo de los recortes y tente tieso.

Somos muchos los ciudadanos que tenemos la sensación de estar “arrogantemente solos” frente a una crisis que nos devora y con la desesperanza como compañera de viaje.