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La caja que siempre te espera – Por Román Delgado

Lo peor de tener que escribir tantas veces y de tan variada temática es que no puedes dejar de pensar en que la caja que acopia los caracteres y otros artefactos lingüísticos siempre está esperando. No se cansa…, y claro: ¡maldita sea…! Esta, la que ayer completé para ustedes (y deseo haberlo hecho con acierto), es con la que espero no darme de bruces todos los lunes, miércoles y viernes, que será cuando la rellene para que dé a luz los martes, jueves y sábados. Como hubiera matizado mi buen amigo Chevilly, aún pendiente de su retorno al grupo, las columnas se harán de tal día para tal otro, que, aunque parezca que no es así, cuando se está enganchado al periodismo diario, en este caso al del DIARIO, no tienes idea ni en qué día vives ni andas. Así son las cosas, por lamentable que pueda parecer. Como dedicarse a esto es no parar de pensar, debo comentarles en secreto que este domingo pasado, al despertarme, se encendió una luz verde en mi cabeza y con ella se iluminó una idea para construir un artículo. Parte de esa idea ya la avancé ese mismo día en Twitter, pero ahora, con apenas 10 líneas para llegar al final de esta primera entrega de la serie A toda máquina, sí quisiera decirles algo más al respecto, para que lo guarden bien en secreto. ¿De acuerdo? Pues bien, el thriller en el que había pensado tiene como protagonista a un tal B. C. que trabaja a sueldo para un tal I. G. (éste es el escondido, el que casi nunca se deja ver). Entre los dos y mucha otra gente, traman el asesinato de un tal M. N., antes afín y ahora díscolo. Y parece que se lo limpian… Continuará…

@gromandelgadog