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Tras los numerosos informes forenses, finalmente el juez ha imputado a José Bretón la autoría de la muerte de sus hijos. Últimamente hemos visto varios episodios televisivos con al entrada de Bretón en la propiedad de su familia donde, supuestamente, tuvo lugar la destrucción de los cuerpos. Y todos hemos visto también las pintadas en la fachada de la finca. Estimo innecesaria su reproducción.
Pintada, grafiti o como usted prefiera llamarlo. De las varias definiciones que ofrece la Real Academia, traeré la que mejor se ajusta al caso: “Letrero o dibujo circunstanciales, de estética peculiar, realizados con aerosoles sobre una pared u otra superficie resistente”.

Pero estas manifestaciones gráficas no resultan indiferentes al derecho. Pueden constituir infracciones administrativas, y merecedoras de multa. También pueden constituir un ilícito civil, y habrá de indemnizarse al perjudicado. Pero incluso pueden constituir una infracción penal, sancionadas con mayor rigor. Desde un punto de vista civil, establece el artículo 1.902 del Código Civil que “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”. Es decir, que el artista tiene que limpiar la pared y dejarla como estaba. Desde un punto de vista penal, la obra maestra del grafitero puede constituir falta o delito. Será una falta de daños del artículo 625 del Código Penal cuando éstos no superan los cuatrocientos euros, o delito del artículo 263 si los daños superan tal cantidad. También constituirá delito, y además grave, cuando se perpetre en lugares especialmente protegidos. En este sentido habla el artículo 323 de museos, bibliotecas, bienes de valor artístico, etc., en cuyo caso la pena puede ser de hasta tres años de prisión. La falta puede ser también de deslucimiento, prevista en el artículo 626: “Los que deslucieren bienes muebles o inmuebles de dominio público o privado, sin la debida autorización de la Administración o de sus propietarios, serán castigados con la pena de localización permanente de dos a seis días o de tres a nueve días de trabajo en beneficio de la comunidad”. Cabe destacar la referencia a los bienes muebles, introducida en 2010 para sancionar grafitos en los trenes, que tan de moda se pudieron hace unos años como “arte en movimiento”. Observe usted que, si existe autorización, no hay infracción. Ello supone una dificultad de prueba, en tanto que debe cogerse in fraganti al artista. No basta la mera tenencia de aerosoles y demás útiles, en tanto que pueden ser portados para su utilización en lugares autorizados. Pero el delito o falta de grafitear, puede concursar con otros delitos, especialmente con el de injurias hechas con publicidad cuando su contenido “lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”, como pueden ser las dirigidas a Bretón. Debe existir una distancia y notable diferencia entre el domador y la bestia. Nunca a la misma altura.

Mario Santana Letrado / abogado@mariosantana.es