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Cuatro años después de Lehman Brothers

Lehman Brothers
Un empleado de Lehman Brothers abandona Wall Street. / DA

AGENCIAS | Madrid

Fue un 15 de septiembre del año 2008 cuando comenzó el terremoto financiero que inauguró la mayor crisis desde la Gran Depresión y, cuatro años después, sus efectos siguen vivos. Richard Fuld tardó sólo una década en construir Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, del que era presidente. Lo levantó de la nada y se hundió de la misma forma.

Este derrumbe precipitó la caída en picado del sistema financiero estadounidense y se convirtió en el símbolo de una crisis cuyas consecuencias siguen sintiéndose hoy en la economía mundial, que vino propiciada en gran medida por el abuso de las hipotecas de alto riesgo.

La Casa Blanca y la Reserva Federal decidieron entonces no acudir al rescate del famoso banco, con 158 años de historia, pese a que sí habían intervenido antes para evitar la caída de otros grandes como el banco de inversión Bear Sterns o las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac.

Tras esa negativa de Washington de rescatar con dinero público a Lehman, los ejecutivos de las mayores entidades financieras de EE.UU. se reunieron durante un largo fin de semana con los responsables de la Fed para intentar que alguna de ellas se hiciera con el banco, pero ninguno aceptó el reto.

Coloso financiero

Así, el coloso de Wall Street no tuvo más remedio que declararse en quiebra, lo que arrastró consigo a otros de los grandes bancos de inversión de EE.UU., como Goldman Sachs y Morgan Stanley, que finalmente tuvieron que transformarse en entidades comerciales para poder sobrevivir a la tormenta que generó la caída de Lehman. Esta debacle financiera comenzó a mudarse poco a poco a Europa llegando a la banca y a la situación actual. En España, por ejemplo, las previsiones del Gobierno apuntan a que este año la economía sufrirá un retroceso equivalente al 1,5% del PIB, la Bolsa acumula una caída del 26%, las cuentas de las empresas languidecen y el país en su conjunto -las administraciones, empresas y familias- afrontar un grave problema de financiación.


Cuatro años después

La quiebra del gigante de los servicios financieros contribuyó a precipitar la caída del Partido Republicano en la elecciones presidenciales y legislativas de noviembre de 2008 en EE.UU. Ahora, cuatro años más tarde, la economía sigue siendo la mayor preocupación de los estadounidenses y vuelve a ser clave en la campaña electoral para las presidenciales de noviembre, una nueva cita con las urnas para dar continuidad a la presidencia de Barack Obama o ceder el mando al republicano Mitt Romney.

Hace cuatro años, el índice Dow Jones de Industriales rondaba los 11.400 puntos y, después de la quiebra de Lehman aquel fatídico 15 de septiembre de 2008, llegó a precipitarse hasta las 6.600 unidades seis meses más tarde. En la actualidad, la referencia del parqué neoyorquino supera con comodidad los 13.500 puntos.

Burbuja inmobiliaria

Este colapso se gestó al calor de la burbuja inmobiliaria y, según el profesor de la Universidad de Cornell Robert Hockett, es “increíble” que se haya hecho “tan poco” para atajar ese problema, un “círculo vicioso” de retracción del consumo y freno de la economía “porque en vez de consumir la gente está ahogada con las hipotecas”.

“Si no actuamos podemos encontrarnos fácilmente con una década perdida, como ya ocurrió en Japón en los años noventa y no hay señales de que nos estemos tomando las cosas en serio”, advirtió.

Transcurridos ya cuatro años, la solución a la crisis ya parece que será política. La canciller Angela Merkel la lidera a este lado del Atlántico; al otro es el presidente de la Fed, Ben Bernanke, el que trata de estimular la recuperación. Precisamente los dos únicos supervivientes (políticos) al terremoto Lehman Borthers.

Hoy, cuatro años después de aquella crisis, la firma Lehman Brothers ha salido de la bancarrota, pero su sombra sigue siendo demasiado larga en el continente de Europa.