EL FIELATO >

Cuesta Piedra – Por José David Santos

Casi siempre la dignidad de las personas se mide mejor en las adversidades. No se trata de mayor o menor orgullo, si no de afrontar en momentos complejos de la vida lo que te viene dado con entereza y manteniendo unos valores. Cuesta Piedra es uno de los barrios de mala fama de la capital tinerfeña; vinculado a la delincuencia, sus gentes se han visto señaladas por el dedo de manera genérica confundiendo la parte con el todo. Sí, en el barrio ocurren cosas que parecen sacadas de novela, como que de repente aparezca un conocido de la zona montado a caballo por la estrechas calles como un Tony Montana chicharrero, o que vocifere otro durante una madrugada con una ballesta militar en las manos o se lleven a cabo redadas policiales de esas que solo se ven en la tele o el cine y de las que casi nadie se entera. Cierto, pero también hay gente que sale adelante sin meterse en follones, que tratan de hacer su vida lo más cómoda posible en un lugar que nunca fue creado para que se llevara una vida cómoda. En estos días, la última fase de la reposición de viviendas del barrio afronta una recta final que no pasará, al parecer, de febrero de 2013. Han sido tres lustros de lucha para que las infraviviendas den paso a unos pisos habitables. Tengo unos amigos en el barrio que esperan una de esas casas. Son gente humilde, muy trabajadora, a los que la vida les dio un golpe duro e inesperado, pero que los unió. Viven desde hace tiempo en una casa que pocos de ustedes imaginan cómo es y que, a buen seguro, no creerían que alberga vidas llenas de ilusión y felicidad. Ahora están a punto de salir de allí e ir a una casa digna. Una casa, porque la dignidad como personas jamás la han perdido. Y así, en Cuesta Piedra, a buen seguro, que hay muchas historias más.

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