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Emirates y Qatar Airways – Por Tomás Cano

Estas empresas aéreas, igual que otras de la región de Oriente Medio, vienen de cuando en cuando a seleccionar personal de vuelo, en especial auxiliares.

La crisis en nuestro país es grave y muchos jóvenes buscan una oportunidad. Les venderán glamour, organización, grandeza.

Nada de eso es cierto, salvo la grandeza, ya que ni ellos mismos saben los aviones que tienen, naturalmente.

Cualquiera que esté en el paro preferirá eso o nada, pero tienen que saber que los que vienen a nuestro país en busca de personal lo hacen a sabiendas de que les ofrecen un sueldo bajo en un lugar remoto y donde es muy difícil vivir.

Cuando lleguen se darán cuenta de que detrás del glamour no hay nada, que no serán nada más que un número trabajando en vuelos de larga distancia por el mismo sueldo que en la compañía irlandesa Ryanair, en la que la carga de trabajo es menor por sus vuelos cortos.

Compartirán casa en los lugares alejados del centro de ciudades como Dubai o Doha, donde no hay otra vida que la de ver pasar las horas muertas en los grandes centros comerciales.

Los que harán la selección desaparecerán en cuanto se incorporen a la flota, dejándolos en manos de un crew manager, al que no le importará lo que se esfuercen porque la organización es parte del glamour: y el glamour se deteriora con el paso del tiempo.

Detrás de esos nombres no hay nada humano, sólo inversión en aviones.

Lo único que interesa a sus gestores es la conectividad con otros destinos lejanos. El colectivo humano carece de valor para estas empresas de transporte aéreo.