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Un empujón para emprender

LA BUENA NOTICIA beatriz propietaria empresa aloha
Beatriz Fernández, economista y propietaria de la empresa Aloha. | DA

VICENTE PÉREZ | Santa Cruz de Tenerife

Beatriz Fernández, economista, dejó su empleo en la banca y, con el dinero de su liquidación y de la prestación por desempleo, se decidió a crear en 2011 una empresa relacionada con su auténtica pasión: la educación infantil. Hoy tiene 8 empleados y 200 alumnos, que pasarán a 600 en este nuevo curso escolar. También Pedro David González y Gloria Eisman, ingenieros ambos, abrieron un estudio en San Sebastián de La Gomera, hasta que optaron en 2007 por reinventarse y dar el salto a Tenerife y Gran Canaria, dedicados a proyectos de innovación y desarrollo. Han creado 8 empleos, además de los suyos propios.

Se trata de solo dos ejemplos de proyectos a los que la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha ayudado a echar a andar en plena crisis económica, gracias a sus dos viveros de empresas: uno localizado en la calle de la Afilarmónica Nifú-Nifá, y otro en la calle de Suárez Guerra, donde los emprendedores pueden tener su sede social, tras pasar su idea un estudio de viabilidad y cumplir una serie de requisitos.

Ellos han tenido la valentía de dar un paso importante como empresarios sin disponer de un gran capital y sin dejarse contagiar por el pesimismo imperante por la crisis económica. Beatriz, que dejó su “estresante” puesto en la banca, donde llevaba 15 años, sonríe ahora cuando mira atrás y ve cómo en apenas un año su aventura empresarial va viento en popa.

Licenciada en económicas, siempre le gustaron los niños, y hace dos años, como madre (tiene dos hijas de corta edad) conoció a través de una amiga el programa Aloha de educación, basado en el ábaco y la aritmética mental para niños de entre 5 y 13 años, a quienes este método les estimula el desarrollo de habilidades del hemisferio derecho, donde radica la creatividad, tan desatendida siempre.

Fue así, comprobando los beneficios de este método pedagógico en sus propias hijas, como le surgió la oportunidad: montar una franquicia en Tenerife de Aloha Mental Arithmetic. No se lo pensó muchas veces: se acogió a un expediente de regulación de empleo de forma voluntaria y, con la indemnización que le dio el banco en que trabajaba y el pago único del paro, más el asesoramiento y apoyo de la Sociedad de Desarrollo y la CEOE, se autoempleó. “No podemos seguir hablando de crisis; ya no hay crisis, sino que esto es lo que hay; no hay que lamentarse más, el autoempleo es viable si se tiene una idea, pasión y uno se asesora con la gente que sabe para validar tu proyecto”, afirma esta burgalesa afincada en Tenerife.

Para Pedro David y Gloria, la Sociedad de Desarrollo ha resultado también un espaldarazo para salir de su isla, al permitirle contar con una sede social y servicios en Santa Cruz de Tenerife, junto a otra sede en Las Palmas. Él es ingeniero en telecomunicaciones y ella ingeniera industrial, socios propietarios de Génesis Ingenieros. Al principio, el sector de la construcción y las obras públicas les daban suficiente trabajo en la Isla Colombina, hasta el punto de que llegaron a tener 8 personas en plantilla, pero se dieron cuenta en 2006 de que la situación estaba cambiando. Con la crisis del ladrillo estuvieron a punto de desaparecer como empresa, pero remontaron vuelo y ahora tienen 8 empleados. “Dimos el giro hacia el I+D+I, y nos centramos en desarrollo e innovación, que no es solo mejora tecnológica de las empresas, sino también cambiar los procedimientos, la forma de hacer las cosas”.
Una receta que se aplicaron ellos mismos. Y les ha ido bien.

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A menor coste

Uno de los condicionantes  para garantizar la supervivencia de una empresa es  la reducción de los costes fijos en el inicio de su incorporación al  mercado, un factor que frustra muchas iniciativas empresariales, según destaca la Sociedad de Desarrollo, que preside el primer teniente de alcalde santacrucero, Julio Pérez. Los viveros de empresas permiten a las empresas recién creadas, después de un estudio técnico de viabilidad gratuito, disponer de instalaciones equipadas y de servicios para ejercer la actividad empresarial en condiciones ventajosas de alquiler, durante un plazo genérico de 36 meses, ampliable de manera excepcional.

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“Dejé mi empleo en la banca y me hice empresaria: he creado 8 puestos de trabajo”

A sus 39 años, Beatriz Fernández estaba al límite de estrés como empleada de banca desde hacía 15 años. “Dejé la nómina de un banco para autoemplearme; al principio me dio vértigo, pero lo vi muy claro: así que la indemnización y el pago único del paro lo invertí en Aloha; veía mi idea todo color rosa, pero aún así me pasé por la Sociedad de Desarrollo, que me evaluó el proyecto con realismo; allí me apoyaron y yo me puse en el peor escenario posible en caso de que me fuera mal y lo asumí”. El primer año tuvo 214 alumnos de toda la Isla, y este curso prevé alcanzar los 600. Ha empleado a 8 personas, entre maestros, psicólogos y pedagogos, a quienes considera “el corazón” de su negocio, y tiene claro que “los empresarios deben ser más generosos con sus trabajadores”.

“De La Gomera dimos el salto a Tenerife y Gran Canaria; y con Internet, al mundo”

La crisis ha sido una oportunidad de reinventarse para Génesis Ingenieros, la empresa de Gloria Eisman y Pedro David González. La fundaron hace diez años en San Sebastián de La Gomera, hasta que, ya desde 2006, intuyeron la crisis del sector de la construcción, y optaron por reorientar su actividad hacia proyectos de I+D+I, como consultores, ayudando a las empresas a evolucionar e innovar. Se han establecido ahora en Santa Cruz de Tenerife de la mano de la Sociedad de Desarrollo y también en el Parque Tecnológico de Las Palmas de Gran Canaria. “El vivero municipal nos permitió asentarnos en Tenerife; aquí tenemos todos los servicios necesarios para ejercer nuestra actividad; al día siguiente de firmar el acuerdo con la Sociedad de Desarrollo ya estábamos funcionando”, explica Pedro David. Él quiere dar un consejo: “Hay que apostar por la innovación, porque en época de crisis es aún más necesario; es un riesgo que hay que afrontar sin miedo al fracaso”. Este ingeniero de telecomunicaciones predica con el ejemplo, pues Génesis planea asociarse con empresas de otros países de Europa y América para proyectos en común. “Somos una empresa gomera pero nuestro mercado ya es el mundo”, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, asegura, con el entusiasmo de los buenos emprendedores. Ellos, como otras de las personas que se acercan a la Sociedad de Desarrollo, no quieren dejarse llevar por ningún desánimo. “Hay un pesimismo constante en esta sociedad, pero en crisis hay que apostar por la innovación, en todo, perder el miedo, que es una losa de la cultura latina”.