entre cortados > Arun Chulani

En sus zapatos > Arun Chulani

Aún con tan solo siete letras, cuatro vocales y tres consonantes, la palabra empatía trae consigo más de lo que representa ortográficamente. Se entiende que una persona empática es aquella que se identifica mental y afectivamente con el estado de ánimo de otra persona, siendo una cualidad positiva de los seres humanos (una de las que quedan aún).

Y es que esta cualidad intrínseca va ligada a nuestras emociones desde la infancia: se han realizado trabajos en Estados Unidos que concluyen que la empatía es una característica natural de los niños, no producto de la educación en casa. Buenos deseos que, con el tiempo, derivan en actos benévolos o, directamente, en estatismo emocional. Es normal: no todos desarrollamos del mismo modo los diversos aspectos que aparecen en nuestra vida.

Casos sin empatía aparte, todos intentamos ponernos en el lugar del otro. Los hay que solucionan todo con un “no te preocupes”. ¿En serio es lo único que sabes decir? Eso no es nada. Lo importante es la comprensión, quitarte tus zapatos y caminar con los del otro, escuchándolo hasta el final. Como decía Rob Goldston: “En tu relación con cualquier persona, pierdes mucho si no te tomas el tiempo necesario para comprenderla”. Efectivamente, ése es el primer paso. Nunca nos pondremos en la totalidad del lugar del otro, no tenemos su misma vivencia, pero intentaremos darle el mejor consejo, evitando juicios: el fin de todo es comprender a ese amigo, esa pareja, ese padre. Nuestro apoyo es su mejor apoyo.

Sí, somos solidarios por naturaleza. Tenemos esa capacidad de consuelo, de motivación para ayudar, evitar el dolor, pero no es lo que rige en nuestra sociedad. De cara al público, racismo, homofobia, maltrato, y otros términos, terminan siendo pseudovalores inhumanos que reflejan contraproducentemente menor empatía social. Más allá de cualquier intolerancia, lo importante es comprender: ¡no hay que estar de acuerdo con el otro para ser empáticos! Las propias ideas de cada uno no se borran, pero no dejamos de respetar la postura del otro y sus motivaciones.

El modo de vida actual nos oferta pocas oportunidades para ser empáticos, a pesar de ser una pieza fundamental en el puzle de nuestras relaciones.

Pero… ¿brindas una sonrisa siempre, eres detallista y amigo de tus amigos? El ser humano, en este aspecto, no pide tanto: regala tus abrazos, tus oídos, tu comprensión. Ojalá todo el mundo fuera un poco más altruista. Y tú, ¿lo eres?