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El exgerente del Palma Arena se declara culpable para evitar la prisión

EFE | Palma

El exgerente del velódromo Palma Arena Jorge Moisés ha sido condenado a dos años de prisión -pena con la que no ingresará en la cárcel- tras declararse culpable de los delitos de malversación, prevaricación y falsedad por haber recibido una dádiva de 12.000 euros públicos, dinero que ha devuelto.

La defensa de Moisés ha llegado a un acuerdo con la Fiscalía en el segundo juicio del caso Palma Arena de corrupción, al igual que el abogado de la otra acusada en esta pieza, la ex secretaria general técnica de la Conselleria de Relaciones Institucionales del Govern balear Jane King, condenada a un año y seis meses de cárcel.

King ya confesó los hechos durante la instrucción de la causa, pero Moisés ha decidido hacerlo en el último momento en vista de que se enfrentaba a una petición fiscal de cuatro años y medio de cárcel.

La sentencia de conformidad de la Audiencia se refiere a unos hechos ocurridos en el año 2006, cuando King consintió en beneficiar a Moisés con dinero público mediante un contrato directo de 12.000 euros por un trabajo que no realizó, ya que este se quejaba de que su sueldo de 2.400 euros mensuales como gerente no era suficiente.

Este ha sido el segundo juicio de esta extensa causa de corrupción, dividida en 25 piezas -entre ellas la del Instituto Nóos-, tras el celebrado contra el expresidente balear Jaume Matas y por el que la Audiencia le condenó a 6 años de cárcel.

A la salida de la vista, el abogado de King, Laureano Arquero, ha afirmado a los periodistas que el acuerdo al que ha llegado con la Fiscalía es “sensato y satisfactorio para todos”, y ha añadido que en la dinámica de los juicios por corrupción, pactar es “un punto de partida aconsejable”.

Esta es la última pieza del caso Palma Arena en la que está imputada su defendida, aunque Moisés aún está encausado en otra, por lo que podría ingresar en prisión en el caso de que fuera condenado a una pena carcelaria no sustituible por multa.

Según el escrito de acusación del fiscal, con el que se han conformado los acusados, King “llevó a cabo las gestiones necesarias para que, de manera arbitraria, se formara un expediente de contratación y se le pagara (a Moisés) con fondos públicos una cantidad por un servicio que era innecesario e inútil para la Administración y que no entrañaba trabajo alguno para quien debía cobrar, porque no se iba a realizar lo contratado”.

Esta “contratación fraudulenta” se plasmó en un contrato directo -que no necesita publicidad ni concurso público- de 12.000 euros a favor del exgerente para elaborar un estudio sobre accesibilidad y barreras arquitectónicas del Palma Arena que nunca se realizó.

En el proceso de contratación no se incluyó informe sobre la necesidad del trabajo, ni justificación de por qué no se encargaba a algún funcionario del Govern, así como tampoco que Moisés estuviera preparado para realizarlo.

Asimismo, se obvió que Moisés no podía contratar con la Administración dado su cargo de gerente del velódromo.

En la factura que el exgerente presentó del trabajo, indica el escrito, no justificó que hubiera realizado el estudio en cuestión. “Pese a que Jorge Moisés no desarrolló el trabajo presupuestado por el que había sido contratado, ni realizó estudio alguno, obtuvo el cobro de los 12.000 euros”, concluye el fiscal.