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Hacer un Julio Pérez – Por José David Santos

El adiós al Ayuntamiento de Santa Cruz y a la política lanzado por Julio Pérez no deja de ser el enésimo ejemplo de que dedicarse al servicio público tras presentarse a una elecciones es para algunos como el síndrome de Stendhal, pero al revés. Y eso que, en este caso, a Pérez se le suponían todas la virtudes para el cargo; esto es, experiencia, colmillo retorcido, presencia, buen discurso y con el plus de que su partido, por fin, tocaba poder tras tres décadas en la bancada de la oposición. Sin embargo, el hasta ahora segundo de abordo del Consistorio capitalino (y que, decían, hacía sombra al alcalde Bermúdez) tira la toalla apenas un año después de sacar adelante un pacto de gobierno más que rentable para los socialistas y una gestión si no brillante, sí que aceptable para los aires que corren de amargura y crisis. Pero eso no ha sido suficiente para que Pérez aguantara en el cargo. Dice que es por motivos personales (cuáles no lo son)y profesionales (que se lo hubiese pensado antes de ser candidato), pero nadie puede dejar a un lado que al que fuera Secretario de Estado de Justicia le ha podido ese patio colegial, pero lleno de puñales, que es el PSOE en Santa Cruz; que, seguramente, se ha hastiado de las miserias que gestiona un concejal; y que, en definitiva, la política, chica o grande, ya no es lo que era y antes de quedar enterrado, mejor un sinpa o un elegante mutis por el foro. Se va haciendo lo contrario a lo que prometió: generar inestabilidad, pero viendo el panorama ¿quién no preferiría faltar a la palabra antes que seguir en el circo?

@DavidSantos74