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El incomparable Bola de Nieve > Othoniel Rodríguez

Este 11 de septiembre de 2012, día que hubiera sido el 101 cumpleaños de Ignacio Jacinto Villa y Fernández, conocido internacionalmente como Bola de Nieve, ha cerrado un año repleto de homenajes en conmemoración del centenario de su nacimiento: conciertos, espectáculos, presentaciones de libros en Cuba, en Estados Unidos, España, Perú, México y otros países. Junto a Ernesto Lecuona y Rita Montaner forman el trío de los grandes de la música cubana y, casualmente los tres nacieron en Guanabacoa, una villa habanera donde se nutrieron de melodías y toques ancestrales mezclados con aires hispánicos, morunos, africanos y criollos, como producto de la transculturación de la identidad cubana. Desde sus comienzos en la vida artística, acompañando películas silentes en los cines habaneros, Bola mostró una gran habilidad para el instrumento, y con mucha constancia, rigor y perseverancia llegó a dominar el teclado con gran perfección. Trabajó junto a Lecuona en espectáculos y conciertos. Con Rita formó un dúo de excepción con la música cubana, afrocubana y del repertorio latinoamericano que marcó pautas aún no superadas. Acompañó a muchas estrellas de la época tanto en Cuba como en México, Estados Unidos y otros países latinoamericanos. Su talento iba in crescendo y en 1947 se presentó como una de las atracciones principales del espectáculo de variedades de la reina de la tonadilla, Concha Piquer, arrebatando al público de la nación ibérica. La crítica española destaca la calidad de alto rango en el desempeño profesional de Bola de Nieve. Recibe elogios de Andrés Segovia, el más destacado guitarrista clásico del siglo XX. De España, hacia Nueva York, invitado por Lecuona para un concierto en el Carnegie Hall. Su órbita artística seguía aumentando y a finales de los años 50 había definido y perfeccionado su estilo de decir una canción de manera universal, partiendo de las raíces de su propia nacionalidad. Canta en varios idiomas con impecable dicción y su repertorio va orientado para presentaciones en salas de concierto. Asiste como invitado al Salón de las Américas (Washington). Viaja a París, actúa en la boite Chez Florence, en Copenhague, Roma, Venecia y Madrid, donde graba un larga duración (LP) con el sello Montilla. En los años sesenta actúa en China, República Checa (Teatro de la Comedia), en la prestigiosa Sala Tchaikovski, de Moscú; y en Canadá, Austria, Suiza, Inglaterra y su último destino, México, a su Guanabacoa ancestral. Una de las características más sobresalientes de Bola de Nieve era ser un artista de artistas y escritores. Intelectuales como Pablo Neruda, Jacinto Benavente, Alejo Carpentier, Rafael Alberti y Nicolás Guillén lo colmaron de elogios. Artistas como Andrés Segovia, Edith Piaf, Erick Kleiber, Chabuca Granda y Paul Robenson, entre otros, lo respetaban y admiraban por su talento, cultura universal, simpatía personal e innata cubana. Con su frac, su piano y sus canciones, Bola de Nieve vistió de etiqueta a la canción cubana.