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Julio en septiembre > Miguel L. Tejera Jordán

Julio Pérez es un tipo listo como una tea. Ante el naufragio de Santa Cruz, se arroja al agua para que, cuando la quilla de la patera se estrelle contra los arrecifes, no tenga que mojarse los calzoncillos. Aduce que se marcha por razones profesionales y personales. Pero, aunque los bufetes de abogados no viven sus mejores tiempos debido a la crisis, lo cierto es que Julio se ha dado el piro por dos motivos fundamentales: el PSOE de Santa Cruz se la viene metiendo doblada por las entretelas de los pantalones y, por si fuera poco, en el Ayuntamiento capitalino, Julio se siente rodeado de mediocres e inútiles, incapaces de gobernar la ciudad con un mínimo de ilusión.

Santa Cruz, en efecto, nunca se ha encontrado en peor tesitura. La malgobierna un grupo de mindundis sin objetivos, programa o ideas para sacar la capital adelante. Y Julio está acostumbrado a volar alto por los despachos de Madrid. Bajar al ruedo santacrucero es, como muy bien comenta mi colega Jorge Bethencourt, descender a la arena de un equipo de cuarta categoría, porque no hay de quinta… Es posible que su bufete esté haciendo aguas debido a su ausencia y la de Mónica Molina, que también se marcha, como se ha marchado, a medias, el señor Arocha. Pero lo cierto es que Julio está hasta el prepucio del desprecio de su partido y de la nulidad de los compañeros de viaje que le han acompañado en un año largo de pacto CC-PSOE, sin que Santa Cruz salga del beabá. La ciudad está desnortada como sus gobernantes. No tiene una brújula por la que guiarse. El PGO no ha dado de momento ningún fruto, sencillamente porque nadie se juega los cuartos en la construcción. Así que, en la Gerencia de Urbanismo, se están rascando los cataplines por ausencia de trabajo (y de ingresos para las arcas municipales). Los asuntos sociales van de mal en peor.

Ahora mismo están políticamente descabezados y financieramente fuera de juego, con miles de vecinos hambrientos que han perdido la simpatía por su Ayuntamiento. Las viviendas de Cuesta de Piedra no serán entregadas este año, mientras la responsable del área, anuncia la gran mentira de que las 115 casas de La Candelaria comenzarán a construirse en 2013. Seguro que sí: pondrán la primera piedra el 31 de diciembre de 2013 y entregarán las llaves el mismo día, pero del año 2080. Santa Cruz no tiene programación cultural, ni deportiva. Tampoco diversión, ni ocio adecuados a una gran ciudad. La zona de La Noria es un fracaso rotundo. La Avenida de Anaga está tocada del ala por las obras de la vía litoral. Los vecinos de los barrios de los cinco distritos están de uñas con el Ayuntamiento. La corporación no cumple, no está, no aparece. La septemberfest de la cerveza de los otros días, en la Plaza de La Candelaria, es un estúpido remedo, no ya de las octoberfest de Múnich, sino de las que se hacían en el Puerto de la Cruz hace una veintena de años. La ciudad hiede y apesta a meadas y cagadas de perros. Las aceras están negras y mugrientas. Las entradas y salidas del puerto son más propias de Namibia que de un territorio europeo. Y el pacto actual es una porquería. Una caquita pinchada en un palo. Pero no hay motivo de preocupación. Este desaguisado lo arreglan el alcalde Bermúdez y el concejal socialista José Ángel Martín…