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¿Qué pasa con el Plan Especial?

CASCO HISTORICO-PUERTO DE LA CRUZ
Las actuaciones que contempla el documento darían un giro importante a la concepción urbanística. / MOISÉS PÉREZ

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

En su momento se anunció como el instrumento esencial y prioritario que necesitaba la ciudad. El tiempo, la falta de voluntad y el retraso burocrático han sumido el viejo anhelo de los políticos portuenses en el más profundo letargo. Así, el Plan Especial de Protección del Casco Histórico (PEC) de Puerto de la Cruz, orientado a reordenar el conjunto histórico y abrir la ciudad  turística al mar, permanece aparcado en algún cajón de la Administración pública.

Han pasado ya más de cuatro  años desde que la actual redactora del documento, María Luisa Cerrillos, terminara de elaborar un plan cuya aprobación se hizo realidad en 2010. Ahora, se espera como agua de mayo la aprobación definitiva de un elemento vital, que depende para su agilización de la llegada de los informes, corregidos por Cerrillos, de Patrimonio del Cabildo y de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac), principalmente.

Las claves en el retraso del PEC gravitan sobre tres cuestiones fundamentales: la demora en las respuestas de los informes de las instituciones públicas, los pasos que marca la Ley de Ordenación del Territorio y el cambio de gobierno en la ciudad. Tanto el edil de Urbanismo, Sebastián Ledesma (PP) como la redactora coinciden en señalar que dicha dilación “ha sido nefasta para un documento que debía estar aprobado desde hace un año”.

Una de las consecuencias más notorias, y que afectan directamente a la localidad, es la paralización de los proyectos. “Las licencias de obra están paradas y el retardo en la aprobación definitiva del plan está ocasionando grandes perjuicios a la actividad urbanística y a las normas de ocupación de la vía pública. Este plan se ha complicado en exceso,  y todos tenemos parte de culpa”, afirma el concejal.

El edil indica que el informe de Patrimonio “fue desfavorable, por lo que todavía hay que corregir aspectos como la delimitación del casco histórico y algunos términos de las alegaciones vecinales”, glosa. Para la redactora, solo hay dos opciones ante el hándicap de la excesiva tardanza: “O asumimos este ritmo o nos rendimos”. Tal y como explica, no queda otra que “seguir trabajando para que Puerto de la Cruz pueda equipararse a las ciudades europeas de primer nivel. Es esencial que se cuente con una delimitación de los espacios emblemáticos y que haya un equilibrio ambiental; la gente quiere una mejora de su ciudad porque esto atraerá a los visitantes y turistas”. No obstante, entiende que “hubiera sido importante disponer de una herramienta para gestionar el plan de forma autónoma”.

El siguiente paso en su línea de trabajo es contestar los informes para que el Ayuntamiento indique qué alegaciones se asumen y cuáles no. Mientras tanto, el responsable del área de Urbanismo espera que entregue en este mes el amplio volumen de alegaciones corregidas.

El tiempo y la efectividad de los responsables en la gestión del PEC, demostrarán si los mentideros políticos se equivocan o no al señalar “la mala comunicación” entre el edil y la responsable del proyecto.

Aspectos pendientes

La mejora de la calidad urbana, la recuperación del patrimonio edificado y la accesibilidad de un municipio que debe darle la cara al mar, siguen siendo algunas de las cuestiones que quedan supeditadas al avance del PEC.

Pese a los obstáculos en el camino, los responsables municipales no pierden la esperanza de “avanzar cuanto antes en la aprobación definitiva de un instrumento del que dependen también para la homogeneización de todo el mobiliario urbano.

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Renovación

Para la arquitecta y redactora del plan, María Luisa Cerrillos, la ciudad necesita de una renovación urgente que será efectiva con el  Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Puerto de la Cruz. Por ello, considera que “el municipio es una joya sin pulir a pesar de los niveles de agresión que ha sufrido a lo largo de su historia. Los últimos 25 años en la zona del casco han sido atroces. Quedan 68 edificios catalogados de los 550 que existen actualmente”. Además, la técnico entiende que “hay que darle un nivel de calidad para que pueda ofrecer servicios en condiciones al turista y a los residentes; posee unas posibilidades estupendas que no se están poniendo en valor”.

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