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Sancho Gracia > Luis Ortega

Nada es lo que era; hoy se atraca a golpe de ordenador y labia, me cuenta un viejo montador de cine que pasó muchas horas ante la moviola dando forma a los cincuenta y dos episodios de una serie ideada por el uruguayo Antonio Larreta y emitida por TVE, sobre un bandolero español -Curro Jiménez en la ficción y Andrés López en la vida real- que, por problemas con la justicia, perdió su oficio de barquero, se echó al monte y formó una banda que fue el terror de la serranía de Ronda. Con una libertad literaria, en plena contradicción con la historia -la acción se sitúa durante la invasión napoleónica y salta al reinado convulso de Isabel II-, al protagonista, interpretado por Sancho Gracia, le secunda una cuadrilla de tipos castizos entre los que figuran El Estudiante (José Sancho), El fraile (Paco Algora), El Algarrobo (Álvaro de Luna) y El Gitano (Eduardo García), que, en la leyenda romántica del bandolerismo español, tan pronto azuzan como guerrilleros a las tropas invasoras como roban a los caciques andaluces para ayudar a los pobres aparceros. En el final de los primeros trece programas, Curro y sus compinches marchan hacia América, como tantos otros compatriotas en busca de fortuna. Pero la aceptación popular y las buenas relaciones de su protagonista con Adolfo Suárez y los mandos de la televisión única dieron al proyecto una impensada continuidad y entre 1976 y 1978 se emitieron cincuenta y dos episodios, que contaron con el concurso de veteranos y jóvenes actores (entre otros, Alfredo Mayo, Charo López, Eduardo Fajardo, Terele Pávez, José Suárez, Florinda Chico, Manuel Zarzo, Elisa Ramírez, Ramón Durán, Patty Shepard, Carlos Ballesteros, Mirta Miller, Luis Suárez, Enma Cohen) y los realizadores Romero Marchent, Antonio Drove, Rovira Beleta, Pilar Miró, Mario Camus, Fernando Merino, Benito Rabal, Julio Sánchez Valdés y José Antonio Páramo. Mascarón de proa de este proyecto, coral, exportado a la práctica totalidad de los países latinoamericanos, Sancho Gracia (1936-2012) emigró con su familia a Uruguay y presumió con legítimo orgullo de “haber aprendido el oficio de la eximia Margarita Xirgu, la actriz preferida de García Lorca, que, retirada de los escenarios, impartía clases de arte dramático; acumuló numerosos amigos por su talante cordial y más de sesenta títulos entre películas e intervenciones en la televisión, pero fue la sombra de Curro Jiménez, el bandido audaz y justiciero, la que siempre le acompañó en su ajetreada existencia, marcada en los últimos once años por una lucha tenaz contra el cáncer.