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Valentín Correa: “Vimos peligrar nuestra integridad en el pleno”

LUIS F. FEBLES | Santa Úrsula

“Vimos peligrar nuestra integridad, fue una vergüenza”. Así de explícito se mostró el exconcejal de Agricultura del Ayuntamiento de Santa Úrsula, Valentín Correa (PP), uno de los cinco ediles rebeldes, que durante el último pleno tuvo que soportar, junto al resto de sus compañeros, los insultos de la mayoría de las 200 personas presentes en una sesión plenaria digna de un “espectáculo circense”.

El edil popular aseguró a este periódico que la alcaldesa, Milagros Pérez, de su mismo partido, “orquestó toda esta maniobra con el fin de amedrentarnos y provocar que dejemos nuestra acta, cosa que no haremos”. Además, indicó que entre el público “habían familiares directos de ella que no paraban de increparnos en todo momento” y encima, la regidora municipal “no cumplió con su deber de poner orden en la sala y dejarnos hablar; era un auténtico plató de televisión del que no estamos dispuestos a formar parte”.

En esta línea, lamentó que el primer teniente de alcalde, Víctor Hernández, estuviera “30 minutos dando un mitin y justificando su labor de una forma esperpéntica; esto se ha desmadrado”. Incluso, la Policía Local tuvo que acompañar a uno de los compañeros a su casa debido al grado de excitación y el cariz violento que tomaba la situación.

Correa, que espera que este panorama no vaya a ser la tónica general durante la sesión de plenos, advirtió de que “si esto continúa, llegaremos hasta donde sea necesario; si tenemos que presentar una denuncia, lo haremos. Por supuesto, le exigiremos a la secretaria que haga constar en acta los hechos acaecidos para que quede todo constatado”.

Ánimo vecinal

Pese a la preocupación, los ediles rebeldes saben que los vecinos los respetan y que incluso los “animan” a seguir luchando por un municipio donde, según ellos, “debe darse a conocer todo lo que sucede”. El afectado volvió a reafirmar que “pese a las coacciones que estamos recibiendo, vamos a seguir luchando por los ciudadanos y por una política en la que todos deben respetar las reglas y predicar con el ejemplo”.

A partir de ahora, señaló, “caminaremos hacia adelante, pero con la idea clara de que los plenos tienen que cambiar su dinámica y asegurar la libertad de expresión y la asistencia de los vecinos que realmente quieren acudir para conocer los problemas que afectan a su localidad”.