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El vídeo de la concejala > Enrique Arias Vega

No he visto el cuerpo de la concejala de Los Yébenes ni sus prácticas masturbatorias en un vídeo que circula por la red. No lo he hecho porque no soy ningún mirón y porque la dichosa concejala puede hacer de su capa un sayo.

Sin embargo, tampoco le daría a la susodicha el Premio Nobel de la prudencia: ni a ella ni a la alcaldesa belga de Aast, que hace un año se puso a copular con su marido en el castillo de Olite creyendo que nadie los veía.

Me preocupa que haya políticos así de simples o, mismamente, tontorrones.

Si muestran tan poco juicio y tan poca cordura en cuestiones de pelvis, ¿qué no harán a la hora de manejar los presupuestos municipales u otros asuntos incluso de mayor cuantía?

Lo dicho para esas ediles vale para el diputado del PP Nacho Uriarte, detenido ebrio al volante de su automóvil, para la exministra Bibiana Aído destrozando el idioma al hablar de miembras, para el alcalde vallisoletano, León de la Riva, manifestando su pulsión erótica con los morritos de Leire Pajín, al ex de Getafe Pedro Castro calificando de “tontos de los cojones” a quienes no le votaron, etcétera, etcétera.

Todas éstas son situaciones muy diversas, pero con el común denominador de la insensatez de sus protagonistas.

Claro que hay políticos mucho peores, por supuesto: los pringados en casos como el Instituto Nóos o los ERE de Andalucía, la quiebra de las cajas de ahorro, el sobrecoste de obras faraónicas, la colocación a dedo de amigos y paniaguados, el desvío de fondos hacia su partido o su propio bolsillo…

Al lado de esto, lo de la concejala Olvido Hormigos no supone nada de nada: sólo refleja cómo son los políticos en cuyas manos estamos.