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Anne Germain – Por Luis Ortega

Más allá de la vida, una pícara de aspecto amable, una persona que inspira confianza con su anatomía de matrona y sus expresivos ojos azules, es la cabeza visible de una estafa millonaria -legal y voluntaria, eso sí- que juega con los miedos de la gente, con el pavor reverencial a la muerte y con las pequeñas cicatrices de conciencia que, de cuando en cuando, afectan a las personas normales. Mientras los espectadores comunes, con cercanía y solidaridad, comparten el sincero dolor, la amarga nostalgia de quienes, con un exceso de buena fe, se sienten conectados con sus muertos, la compañía Anne Germain Ltd -la sociedad que comparte con su segundo esposo- factura consuelos a los necesitados, bien sea en un programa de Telecinco (a doce mil euros más impuestos) y en teatros de capitales de provincia con localidades que oscilan entre treinta y cinco y setenta y cinco euros y que, según la cuantía, recibían la inyección de moral y de picaresca. Apoya a la protagonista de la columna, cierta elegancia formal y unas espléndidas condiciones de actriz, reforzadas por un equipo que, mediante labores previas de documentación -informes sobre los invitados principales, estudiados antes de la actuación y, corregidos si se pierde el rumbo a través del pinganillo- y unos reflejos singulares que, sin recato ni afectación, dicen Diego donde antes dijeron digo y viceversa.

Por la sagacidad de Vasile para el negocio televisivo, pensamos que la dulce interlocutora de los muertos era un invento patentado por el ejecutivo italiano; pero, no, Ana María Ortiz, en un suplemento de El Mundo, nos revela que el invento no llegó siquiera del Reino Unido, sino del vecino Portugal, donde presentaba programas televisivos y recorría teatros con la hucha en la maleta. Según distintas fuentes, la señora Germain tiene unos ingresos anuales de un millón de euros; son indicios y, como tal, lo contamos. Por eso nos tranquiliza saber que la osada reportera Mercedes Milá, que llama programa sociológico a Gran Hermano y de propina se ha revelado como investigadora estrella, nos contará, en el canal de Mediaset, mantiene la vergonzosa farsa que, según parece, tiene concertadas nuevas entregas en el servicio público que el estado español tiene concedido a Berlusconi. Dejemos en paz a los muertos y respetemos su culto y recuerdo sin tener que acudir a la robusta vidente que los convierte en mensajeros de paz y en fuentes de ingresos.