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Carmen Maldonado: “Aprendes a valorar lo sencillo”

Carmen Maldonado Ámate FP
Carmen Maldonado posa para este reportaje. | FRAN PALLERO

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

Carmen Maldonado es la Portavoz de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate), le diagnosticaron un carcinoma ductal infiltrante, el cáncer de mama más grave. Después de un año y medio de tratamiento, sigue su recuperación.

-La enfermedad había avanzado bastante cuando se la diagnosticaron, ¿por qué dejó pasar tanto tiempo antes de ir al ginecólogo?

“En realidad había dejado de ir al ginecólogo dos años, tampoco es tanto en comparación con muchas mujeres que pasan años sin visitarlo. En mi caso, sospechaba que podía tener algo, porque tenía el pezón retraído pero debido a la enfermedad que sufre mi hija estaba retrasando la visita por no añadir más problemas a lo que ya tenía. Estaba totalmente volcada en mi hija y no tuve el tiempo para mí y el diagnóstico fue casi casual. Fue en una visita al médico de familia de mi hija; le comenté mis dudas y me reconoció. Me envió enseguida al Hospital de La Candelaria a hacerme las pruebas”.

Carmen Maldonado Ámate FP
A Carmen se le diagnosticó un carcinoma ductal infiltrante, el cáncer de pecho más grave. | F.P.

-Se encontraba sola cuando le diagnosticaron, ¿qué se siente cuando le dan una noticia de ese tipo?

“Tampoco esperaba el resultado de las pruebas con tanto tiempo de antelación y había ido a una cita concertada anteriormente con el ginecólogo. Le comenté que me habían hecho la mamografía y la biopsia y cuando miró en mi ficha me lo comunicó: carcinoma ductal infiltrante. El más grave. No podía reaccionar, me habría gustado tener un apoyo en ese momento”.

-¿Qué esperanza de vida le dieron?

“El ginecólogo me dijo en un principio que podían quedarme seis meses de vida, pero que con la quimioterapia y el tratamiento podíamos alargarlo. Tuve que darme algunas sesiones de quimio antes de la operación debido a la agresividad de la enfermedad. Después vinieron muchas más sesiones, radioterapia y el tratamiento que aún estoy siguiendo”.

-Dependiendo de la persona, el tratamiento puede resultar más o menos doloroso y agresivo. En su caso…

“A mí no me gusta demasiado contar cómo fue por eso, porque cada persona es un mundo y a cada uno le afecta de una manera distinta. En mi caso, la verdad es que lo pasé muy mal: llegué a arrancar el cabecero de la cama del dolor. Además, he tenido trombosis, pérdida de vista, llagas dentro de la boca que me impedían comer con normalidad… Sobre todo, la pérdida de energía era enorme, no podía hacer nada sin cansarme. Después de cualquier actividad, por leve que pareciera, me tenía que acostar a descansar. La quimioterapia del cáncer de mama es una de las más fuertes que existen y es duro pasarla”.

-¿En esos momentos, quién estaba con usted y cómo es de importante el apoyo de sus seres queridos?

“Fue mi exmarido el que estuvo a mi lado. Lo peor cuando tienes que pasar por una situación así no es cuando tienes que ir al hospital o a las consultas y pruebas; es el día a día, y realmente es cuando necesitas a los amigos y a tu familia. Es necesario que estén a tu lado, que te llamen a menudo, que se preocupen por ti. Se agradece muchísimo el apoyo”

Carmen Maldonado Ámate FP
Esta luchadora lo pasó muy mal pero salió adelante. | F.P.

-Usted se apoyó en la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate)…

“Es que pienso que no hay nadie que te pueda entender tanto como quien ha pasado por lo mismo. Por mucho que los demás intenten ponerse en tu piel, es muy difícil. Por eso me refugié en la asociación y les agradezco enormemente todo lo que han hecho por mí. Soy una persona muy positiva y luchadora y he participado en todas las actividades que se han hecho para recaudar fondos. Además, hay a la disposición de las asociadas clases de Reiki, Flores de Bach, Biodanza que no solo ayudan a recuperarse sino que, además, te permiten estar en contacto con otras mujeres, intercambiar experiencias y apoyarnos las unas a las otras, en definitiva. La gente de fuera te dice cosas como sé positiva, lucha, sé fuerte. A ver, yo lo he sido siempre. La gente que me conoce lo sabe. No tenía fuerza para nada, pero me decía: tengo que seguir adelante”.

-¿Qué echa de menos en la Sanidad pública respecto al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad?

“Agradezco sobre todo a la asociación que se sienten tranquilamente contigo y te informen de cada una de las fases por las que vas a pasar. Porque se pasa por muchas etapas y se tienen muchas dudas. El oncólogo de la seguridad social te dice que tienes cáncer y qué tienes que hacer, pero no todos los pequeños detalles que son para nosotras muy importantes. Efectos secundarios, estados de ánimo, apoyo familiar y de amigos. Todo eso te lo explican minuciosamente para que no haya temores y te sientas acompañada y comprendida”.

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-¿A qué se agarra para seguir adelante cuando se siente tanto sufrimiento?

“En mi caso, pensé en mis hijas que me necesitan. Pero he luchado también mucho por mí misma, porque le temo a la muerte y tengo muchas ganas de vivir. Muchas ansias de seguir adelante”.

-¿Se puede decir que ya está curada del todo?

“Esto no se puede decir nunca. En principio, hay que esperar cinco años para saber que no hay recaídas y tampoco es una garantía. En estos momentos estoy bien y me han reconstruido los pechos con los que estoy muy contenta. Cada tres meses visito a la doctora y paso los días previos muy nerviosa. Hasta ahora no había marcadores tumorales y es lo que agradezco diariamente a la vida. No sé qué pasará mañana”.

-Ahora, ¿cómo se encuentra?

“Bueno, siempre quedan muchas secuelas. No tienes la misma agilidad, ni la misma salud que antes de tener la enfermedad. No tengo las fuerzas que tenía antes, pero doy gracias a Dios todos los días porque después de un año y medio de tratamiento, ahora lo que tengo no es nada comparado con esos momentos”.

-¿La enfermedad le ha hecho cambiar la visión de la vida?

“Por supuesto. Me ha hecho valorar mucho más los pequeños detalles de la vida, cualquier cosa, cualquier gesto o detalle de mis amigas me emociona. No tanto lo material sino lo moral, el acercamiento de las amigas. Ahora mi reto es colaborar día a día con todas las personas que pasan por lo mismo que yo pasé, sin recibir nada a cambio. Sé lo que están pasando y estoy ahí para que se apoyen en mí. Lo que quiero es estar en la asociación y ayudar en todo lo que pueda”.

-Durante todo este tiempo, supongo que habrá pensado en el por qué existe un índice tan alto de cáncer y si está propiciado por la forma de vivir que tenemos…

“En mi caso, yo estoy absolutamente convencida de que fue por sufrimiento. Además, está demostrado científicamente. Y yo lo sé con seguridad. El estrés y el sufrimiento lo vas tragando y al final va a los órganos que se enferman. Yo creo que con todo lo que he sufrido, me merezco descansar y ser feliz. Que a partir de ahora sea todo alegría en mi vida”.