La columna Churchill – Por Tinerfe Fumero

¡Chas viría! En la senda de la insular miseria

Infinita tristeza produce hoy Canarias, retornando como está a los tiempos no tan lejanos de la insular miseria. Con sus ricos cada vez más ricos, con el resto todo pobre, que son los demás. Incapaz de articular una respuesta económica que haga viable el proyecto más allá de la subvención y de la ayuda, del pernicioso capitalismo de amiguetes. Con la caridad imperando otra vez sobre la solidaridad. Pasó ya la oportunidad europea, sigue sin tener el ánimo suficiente para obligar a Madrid. Su ausencia de identidad común se refleja entre sus prohombres, que antes son de su partido que representantes de su pueblo, porque éste tampoco les exige la necesaria rendición de cuentas. Detalla el presidente autonómico, Paulino Rivero, el desprecio estatal al Archipiélago en los presupuestos y no es más que la foto de un fracaso colectivo de los canarios. Allí entienden que nada hay que temer de estos aplatanados, y así nos va. Nuestra cultura cívica se resume al ande yo caliente, que arda la casa del vecino mientras la mía sólo se chamusque… En realidad, poco se diferencia del resto de España con una salvedad: nosotros somos los más pobres de todos y, visto lo visto, lo seguiremos siendo.

¡Menos mal! Las protestas en las Islas, un ejemplo para el resto de España

Dicho lo anterior, ese caleidoscopio en el que siempre se ve reflejado un pueblo nos ofrece una visión muy favorable de Canarias. Mientras Amnistía Internacional presentaba ayer un informe sobre la evidente violencia policial ejercida contra manifestantes en, por ejemplo, Valencia y Madrid, cabe resaltar de nuevo que no hubiera episodios de violencia en las protestas de las Islas, a pesar de lamentables errores como el imprudente y descabellado corte de la TF-5 a la altura de Guajara. La Subdelegación ordenó evitar en lo posible el uso de la fuerza, y la policía supo reconducir la situación. Un ejemplo.