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La columna de Churchill> Por Tinerfe Fumero

¡Chas viría! Cubillo, esa parte de nuestra historia

La emisión del documental sobre el otrora destacado líder independentista y hoy abogado Antonio Cubillo en la noche del pasado jueves por TelevisiónCanaria fue seguida por unos 74.000 espectadores. Allá quienes prefirieron Telecinco o el fútbol, que seguirán creyendo que el accidente de Los Rodeos fue culpa del Mpaiac gracias a una asombrosa extensión del principio jurídico la causa de la causa es la causa del mal causado. Fuerte disparate: Cubillo es tan responsable de aquella tragedia como Howard Hughes por fundar la Pan Am… Más allá del documental, muy loable a pesar de que el modo obsesivo empleado por el narrador evoca la personalidad del protagonista, a continuación llegó El envite. Sin duda, el mejor -y el más seguido- de su historia. Lejos de ponerle la papita suave a Cubillo (tampoco tiene costumbre), se le rodeó de tres adversarios ideológicos: Leopoldo Fernández, Lorenzo Olarte y Juan Manuel García Ramos, más el historiador Domingo Garí. Fernández fue Fernández (se le entiende todo, todo) y en su presentación ya chocó con el protagonista. Le bastó con que se hablara del DNI para que aflorase lo anacrónico del discurso de Cubillo. Olarte fue Olarte (eso es así, se entienda o no) y con una sonrisa en los labios perdonó la vida al invitado por planear su asesinato, le recordó que le tuvo que prestar dinero para volver a Canarias y le vaciló con la CIA una y otra vez… hasta que le sonó el móvil en directo y se tuvo que ir antes de tiempo (“¿en Islas o en Binter?”, llegó a preguntarle Cubillo). En cuanto a García Ramos, no fue García Ramos. Una pena que nadie le preguntara al presidente del PNC por el africanismo de Cubillo… En cuanto a Garí, es historiador y sosegó ánimos, quejándose incluso tras alguna fase disparatada. ¿Cubillo? Único e irrepetible, como la historia que protagonizó. Qué bueno que alguien la cuente.
Moraleja: “Sobre sentimientos no se puede debatir” (Leopoldo Fernández).