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Concejales o tollos – Por Domingo J. Jorge

Llevo unas tres semanas dándole vueltas a esta comparación que me refrescó -no se lo creerán- hace poco un concejal de La Laguna. Me aseguró que más de un edil de este y otros consistorios merecían ser bautizados como “tollos”. Para quienes no conozcan el vocablo, se refiere en su origen a “las tiras de marrajo, de cazón, secas”, que en una buena salsa, se convierten en una mejor vianda para comer. Pero también cuenta con otro significado que es el de “dejado, desinteresado”, aunque viva entre rosas perfumadas. Y como decía aquel, en la viña del Señor hay de todo y en la vida pública también. Lo crean ustedes o no, en el consistorio lagunero hay concejales de gobierno y de oposición que trabajan, los más; y unos pocos que con su séquito están día sí y día también de veraneo, aprovechando el buen clima de Aguere. No se trata de citar a nadie, porque cada uno sabe lo que hace, y cada cual ha de juzgar su trabajo; sin embargo, en la calle más de un vecino está cabreado, porque tollos hay y algunos por esos despachos y pasillos.