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‘El Día’> Por José David Santos

En el periódico El Día trabajan personas que a lo largo de los años han compartido conmigo muchas cosas, algunas de más importancia de la que ellos mismos pueden creer. En la avenida de Buenos Aires hacen lo mejor posible su labor grandes profesionales, alguno estudió conmigo; otros me ayudaron muchísimo en mis primeros pasos en esta profesión cuando me tocó enfrentarme a asuntos de los que poco sabía; los hay que contribuyeron para que a mi vida personal aterrizara mi santa (jamás le podré devolver ese favor); existen en esa casa personas que me conocen antes de que ni siquiera empezara a estudiar Periodismo y que me han tratado (y apoyado) desde que era un niño; hay otros de los que aprendí muchísimo y que también me dieron una oportunidad que, azares del destino posteriores, desembocó en la dirección de este periódico; he paseado por varias plantas de su redacción; he sido invitado a los despachos más importantes e, incluso, me han estrechado la mano con afecto; he compartido confidencias de lo bueno (que es mucho) y lo malo (menos, creo) que sucede entre sus muros, cosas que nunca revelaré porque hablábamos entre compañeros; recuerdo con cariño alguna entrevista (por otra faceta de mi vida) que me hicieron en su momento. En definitiva, tengo en el pasado y presente de ese periódico vinculaciones vitales que supongo desconoce quien en la edición de ayer trató de humillarme públicamente. Por eso, ahora, cuando el cuerpo pide responder, solo puedo reiterar mis gracias a El Día por todo lo que me ha dado.

@DavidSantos74