a toda máquina>

Erase una vez el hambre> Por Román Delgado

Erase una vez un hombre llamado Abundancia que vivía de alquiler en una nube esponjosa y blanca conocida como cúmulo. Ese hombre llamado Abundancia tenía todo el confort del mundo y nunca le faltaba de nada. Y nunca es nunca. Hasta que se tuvo que bajar de su finca nube por la dictadura del hambre. Más que apearse de la nube con calma, cuidado y mesura, saltó con crueldad del blanco a la tierra, el lugar adonde solo llegan las nubes cuando hay niebla. En la tierra, ese hombre en las alturas llamado Abundancia adoptó un heterónimo más acorde con el ambiente, y sus dioses, los que lo habían desposeído de la nube y poseído de la tierra, entonces aceptaron la denominación de Hambre. Hambre hoy está en el parque, en una parte muy especial del parque: donde hay agua y sombra, que ya es bastante, casi toda la riqueza; casi como cuando Hambre estaba en la nube y entonces, recuerdan, se llamaba Abundancia. Hambre tiene reloj que marca las horas, que es esencial cuando se es Hambre, y también tiene deberes, pequeños deberes, o majestuosos, cuando son los que conducen al alimento.

A las 16.30, Hambre debe despertar de su tercera o cuarta siesta en el banco con sombra junto al agua del parque para acudir al lugar en que lo espera el único bocado del día: el de la vida. Rememorando los tiempos de cuando era Abundancia, Hambre camina marcando bien los pasos, a ritmo de segundero. Llega puntual, como siempre, al punto geodésico en que recibirá los gramos de vida dentro de un plástico. Son casi las 17.00 y es el momento. Pero su amigo Clase Media esta vez falla, ni se ve a lo lejos, y es raro que así ocurra porque siempre acude como un reloj, sobre todo desde que tiene más tiempo por el ERE. Pasa algo, piensa Abundancia. Sus tripas se quejan amargamente. Está muy inquieto porque Clase Media no asoma; no está. Clase Media ha desaparecido. ¿Y ahora qué voy a hacer?, se pregunta tembloroso. Mira al fondo, ve un agotado curso de agua en el lecho y piensa que esa es la única vida para él. Se tira para llamarse Muerte.
@gromandelgadog