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La eterna usuaria de los servicios sociales

NATALIA TORRES | Santa Cruz de Tenerife

Sigue siendo ella, la mujer, la eterna usuaria de los servicios sociales. Su edad, entre 25 y 45 años, con hijos a su cargo, escasa formación y sin apoyos familiares. Este es el perfil mayoritario entre las personas que se acercan hasta el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a pedir algún tipo de ayuda. Junto a ellas, la crisis ha hecho que se añada a este perfil el del ama de casa que ve como su marido se queda en paro y es ella la que, ante la todavía renuencia de algunos hombres a pedir ayuda, acude a los servicios sociales a solicitarla por los dos. También el de la mujer que aportaba un sueldo al hogar junto a su marido y que, al quedarse los dos en paro, se ve obligada a recurrir a la ayuda pública. En el otro lado están ellos, los hombres, que empujados por la asfixiante situación económica comienzan a ser usuarios de la asistencia social. En este caso tienen más de 45 años, son solteros sin hijos o con ellos pero sin su custodia, y procedentes, laboralmente hablando, de la construcción y la hostelería, los sectores más castigados por la crisis.

ESTUDIO
Este detallado análisis, realizado gracias a las más de 270 entrevistas hechas por las alumnas de Trabajo Social en prácticas en las Unidades de Atención Social (UTS) de Santa Cruz, pone de manifiesto la necesidad de más y mejores políticas no sólo de inserción laboral sino también de inclusión social. Entre los aspectos que se destacan en el estudio realizado en las UTS está el de la formación y el dato es abrumador, la mayoría de usuarios sólo tiene estudios primarios o la EGB sin finalizar. Ya en 2010, el Ayuntamiento llevaba a cabo un estudio de la población del municipio por edad y por formación: más de 40.000 habitantes dijeron no tener estudios, 30.586 sólo contaba con estudios primarios y algo más de 66.000 habían finalizado la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

DESEMPLEO
Las personas que se acercan a las UTS municipales son, en su mayoría, desempleados de larga duración, que llevan entre uno y cuatro años en paro. Los hombres, trabajadores de la construcción y servicios y las mujeres empleadas en servicios, fundamentalmente en la economía sumergida. En lo que se refiere a las familias, estamos hablando, como ya se apuntó al inicio, en su mayoría, de un colectivo conformado primordialmente por mujeres, que tienen menores a cargo y que no cuentan con el apoyo de una pareja.

SOLUCIONES
En base a este diagnóstico, las propuestas de actuación elaboradas por las UTS se fijan en diversos objetivos, entre ellos los de formación, empleabilidad o turismo. Con respecto a la formación los trabajadores sociales apuestan por proporcionar no sólo cualificación sino también apoyo psico-social y en competencias personales y de habilidades sociales. En cuanto a la empleabilidad, se habla de establecer redes con empresas y ONG para dar una oportunidad real a las personas de poner en práctica los conocimientos adquiridos.

Por último, la insersión de estos usuarios a través del sector turístico, es una de las opciones más innovadoras. Se plantea la posibilidad de aprovechar al colectivo de personas con formación en Secundaria, con niveles muy básicos de inglés (que se ampliarían con formación en idiomas) para trabajar como guías turísticos o dinamizadores en turismo, todo ante la visible notoriedad de la llegada de cruceristas a Santa Cruz de Tenerife.
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Discapacidades
Independientemente del sexo, la edad o la procedencia, los usuarios de los servicios sociales de las Unidades de Trabajo Social de Santa Cruz suelen presentar rasgos comunes asociados a la situación de dependencia en la que se encuentran. Hablamos de baja autoestima, falta de confianza social, estado emocional bajo, falta de confianza en sí mismos, expresión oral deficitaria o falta de control. En relación a estos rasgos, el informe refleja que existe un alto número de personas en el municipio con discapacidad, no tanto física, como sí psíquica y sensorial.[/apunte]