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Evitar daños por lluvias en las áreas quemadas cuesta seis millones

Incendio Tenerife - 2012
Más de 6.500 hectáreas se vieron afectadas este verano por los incendios forestales que se produjeron en la Isla. / MOISÉS PÉREZ

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

La Isla sufrió este verano dos importantes incendios forestales, centrados, sobre todo, en la zona suroeste de Tenerife. Estos fuegos, que ardieron durante varios días, provocaron que ardieran más de 6.500 hectáreas. Con el fin de evitar la degradación de este suelo vegetal, al igual que cualquier tipo de afección territorial, y sobre todo a la población, motivado por las lluvias, desde el Cabildo varias áreas como Medio Ambiente, Aguas y Carreteras, entre otras, trabajan en determinar las medidas preventivas necesarias.

Al respecto, la responsable insular de Medio Ambiente, Ana Lupe Mora, confirmó a DIARIO DE AVISOS que el informe elaborado en esta línea -y al que ha tenido acceso este medio- concluye que las acciones necesarias para la restauración y defensa frente avenidas en las zonas afectadas, al igual que las de prevención de incendios, supondrán una inversión de más de seis millones de euros. Asimismo, la consejera aseguró que el Cabildo sufragará parte de estos costes, pero además, se solicitarán fondos de otras administraciones públicas, como el Gobierno canario y el Estado.

El citado documento, elaborado por diferentes expertos, explica que la afección a la vegetación implica un mayor riesgo de erosión para el suelo, y la incorporación de caudales sólidos extraordinarios a las corrientes. “En estas condiciones, de producirse precipitaciones intensas, las avenidas que se puedan producir tendrán mayor riesgo”, precisa. Añade que la pérdida de la cubierta vegetal en gran parte de la superficie afectada por el incendio, provocará que en las primeras lluvias (y sobre todo si estas son torrenciales) la escorrentía superficial lave el banco de semillas que permanece en el suelo, en especial de especies adaptadas a los incendios, tales como la jara, el escobón y el pino canario. Esto repercutirá negativamente en la regeneración natural del monte y en la protección del suelo fértil.

Las actuaciones que se proponen en el informe -y que algunas ya se han empezado a ejecutar- tienen como objeto aminorar el poder erosivo de las corrientes mediante la reducción de su energía y, sobre todo, del aporte de materiales sólidos a las mismas, a través de actuaciones como son la recuperación de la cubierta vegetal y conservación de suelos, la restauración de senderos, la defensa de pistas, la corrección de cárcavas y cauces de orden menor, mediante hidrotecnias, la retención de acarreos en cauces principales y la restauración de pistas forestales. Todas ellas, suponen un coste de 5,2 millones de euros.

RED VIARIA

En cuanto a las actuaciones en materia de prevención de incendios forestales, que se consideran de mayor importancia, y que supondrían la inversión de unos 700.000 euros, son las tendentes a la mejora de la red viaria. La aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de la Corona Forestal, permite que puedan ser abordadas, pues con anterioridad la ausencia de respaldo por el planeamiento ha sido el principal obstáculo. Se trataría, así de la construcción de un puente sobre barranco del Dornajo, el enlace de la pista Tágara con la de Chirche y la mejora de la pista de Arañaga.

DETECTAN SIETE PUNTOS DE RIESGO “GRAVE” POR AVENIDAS

El Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT) ha estudiado los riesgos recogidos en el Plan de Defensa frente a Avenidas (PDA) en las zonas afectadas por el fuego , ya que la posible crecida de caudal por aumento de la escorrentía y, por tanto, de la velocidad que lleve el barranco, puede provocar un aumento del riesgo en aquellos puntos indicados en el PDA. El consejero del área, Jesús Morales, indicó que se trata de puntos con clasificación de grave o muy grave en los municipios de Adeje, Guía de Isora y Vilaflor, registrándose así un total de siete puntos: dos en Adeje, tres en Guía de Isora y dos en Vilaflor, donde cualitativamente podría aumentar el riesgo en caso de episodios de lluvias extremas.

En el caso del incendio de la zona de Erjos, se han detectado dos puntos de riesgo en la misma situación. En todos estos casos, la afección es por el cauce del barranco a su paso por núcleos urbanos, o bien por cruces con carreteras, por lo que el aumento del riesgo fuera de estos puntos no es significativo. “El hecho de que sepamos cuáles son esos puntos y las medidas de tipo no estructurales que se recogen nos da cierta tranquilidad dentro de la cautela necesaria”, precisó Morales.

[apunte]Las medidas

Conservación de suelos. El primer trabajo para la recuperación de la cubierta vegetal tras los incendios consistirá en medidas encaminadas a la conservación de los suelos, evitando su lavado y con ello la pérdida del banco de semillas. En esta línea las medidas a adoptar consistirán en hidrotecnias blandas en laderas, mediante la construcción de fajinadas, micronateros, protección y escalonado en regueros, etc. No se considera que sea necesaria ninguna medida para su regeneración en los pinares naturales. Sin embargo, en los pinares de la Isla procedentes de repoblación con altas densidades se propone la realización de claras y clareos.

Restauración de senderos. Los trabajos de restauración consistirán en la reposición de la señalización, mobiliario y dotación quemada, la eliminación de obstáculos en el itinerario y en la reparación de los daños causados por las escorrentías.

Defensa de pistas. Se consideran en este apartado los trabajos necesarios y más urgentes para garantizar su funcionalidad y permitir la viabilidad y seguridad en la ejecución de los trabajos y obras, en más de 63 kilómetros de pistas. Estas últimas actuaciones tienen, asimismo, una aportación notable para la prevención de incendios.

Corrección de cárcavas y cauces. Se propone actuar en aquellos cauces de orden menor, en cuya subcuenca existen áreas con terrenos de susceptibilidad alta frente a la erosión, mediante la instalación de mallas dinámicas. Su objetivo es el de retener y frenar los acarreos e impedir la erosión del fondo y márgenes. Se calcula que sean necesarias unas 15 mallas.

Afección. En algunos barrancos, como el conocido como Tágara o Erques, la afección ha sido importante. Destacar que la afección se ha presentado de forma irregular sobre el territorio lo que ayuda que los posibles efectos adversos no se concentren en una zona concreta. El factor clave a analizar es la escorrentía, ya que por un lado depende de la cantidad de agua que cae y, por otro, de la cubierta vegetal presente en la zona. Esta ultima facilita una disminución en la velocidad de escorrentía.[/apunte]