sobre el volcán>

Las fobias son malas consejeras> Por David Sanz

Me dicen que no, que el hombre no le tiene tirria a La Palma, que él es así, que su mundo empieza y acaba en Vegueta y toda la arena que cargan sus zapatos es de Las Canteras. Niegan que le haya cogido manía a la Isla Bonita por aquellos chicos malos que estuvieron cerca de dejarlo fuera del Gobierno por los pactos que carga el diablo o por Manuel Marcos, que le plantó cara hace dos congresos. Al contrario, cuentan que no es rencoroso y ahora son amigos, bueno, vamos a dejarlo en colegas. “¡Oh, amigos míos, no hay ningún amigo!”, comienza Jacques Derrida Políticas de la amistad con esta cita de Aristóteles. Dicen que tampoco se ve brillar su pelo cano por Lanzarote o El Hierro, al igual que en el resto de islas, a excepción de Tenerife, donde acude obligado al Parlamento, o en Gran Canaria, su hábitat natural. Este secretario general de tránsito, como lo bautizó en su momento el más maquiavélico de los políticos canarios (un tránsito demasiado largo), ha estado en lo que que va de legislatura dos veces, si la memoria no me falla, en La Palma. Ninguna de ellas en calidad de responsable de Educación ni de Medio Ambiente, por supuesto. Y mira que han surgido problemas. Cierre de ciclos escolares, padres acampando en la plaza del pueblo durante semanas, dos grandes incendios, etc. Por no hablar del ninguneo con que trató a La Palma a la hora de elegir a los miembros del Gobierno por la cuota socialista. De su equipo, Guacimara Medina, viceconsejera de Medio Ambiente, dicen que conoce La Palma en 3D por Google Earth y su mayor gesta es entrar a La Caldera a través de su iPhone 5. De la viceconsejera de Educación, Manuela Armas, para una vez que vino, dejó un magnífico recuerdo entre los vecinos de Fuencaliente. Todavía esperan que ofrezca una explicación sobre la ESO. Demetrio Suárez, director general de Infraestructuras Educativas, es la excepción en esa forma autista de hacer política y ha mantenido vivo un puente con La Palma. Quizá por su pasado como político local, comprenda cosas tan básicas para un dirigente como que el roce hace el cariño. Ahora llega el congreso insular del PSC-PSOE. Hay que suponer que José Miguel Pérez, no sin un gran esfuerzo, venga a clausurar este cónclave, que hay quien vaticina que puede ser el principio del fin de su liderazgo en el socialismo canario.