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La frivolidad de la secesión aquí y ahora – Por Andrés Aberasturi

Mientras esos entes que se dedican al estudios de las economías -vaya usted a saber cómo- nos ponen a un paso de los países basura, aquí lo que preocupa es si, ante una Cataluña independiente, el Ejercito tomaría las armas y las calles de la Ciudad Condal y si el Fútbol Club Barcelona jugaría la liga española o no. Cualquier disparate es válido porque el origen de todos los disparates es otro disparate.

Lo de la secesión de Cataluña es una idea que siempre han tenido los independentistas y que está ahí, flotando en las políticas nacionalistas que nunca han renunciado a esa idea utópica, para unos, y posible para otros.

Lo que ahora ha hecho Mas es utilizar la inestable situación del país por los crisis económica y el descontento general que las medidas del Gobierno provocan para darle una vuelta de tuerca a la vieja aspiración y de paso -todo hay que decirlo- fijar la atención de los catalanes en este problema desviando así las polémicas de lo verdaderamente grave que es su propia política de recortes, ajustes y peticiones ayuda a la Administración Central.

Mas ha prometido un referéndum imposible porque no se sabe si se llegará a convocar realmente y, en todo caso, sería absolutamente irrelevante desde un punto de vista jurídico.

Pero eso al presidente de la Generalitat no le preocupa demasiado. De hecho con sólo este anuncio y su política de gestos ha conseguido romper al PSC, preocupar al señor Lara, el dueño de Planeta, que un brigada del Ejercito diga que jamás obedecerá ordenes ilegítimas para atacar a compatriotas, que Vidal Quadras quiera preparar a un general del Guardia Civil y -sobre todo- que discutamos todos sobre si habrá o no partidos del siglo cada temporada entra el Barça y el Real Madrid.

Claro, nada de esto es de recibo porque el origen mismo de todas estas disquisiciones carece de sentido, al menos de sentido inmediato y a medio plazo. No me refiero a la legitima aspiración de quien sea a lo que sea sino a la posible inmediatez de todo esto. ¿Es que de verdad alguien se cree que convertir a Cataluña en una estado independiente es cosa de una par de días? Ni aun estando de acuerdo todos los catalanes (que no lo están) y con el visto bueno de todos los españoles (que no lo tienen) y el apoyo de todo el Congreso (que tampoco) la secesión sería cosa de una legislatura.

Entonces a qué viene estas prisas, por qué estas mesas redondas sobre qué haría el Ejercito y cómo quedarían las quinielas futbolísticas.

A la vista de cuanto está ocurriendo soy cada vez mas partidario de los que opinan que Mas ha metido en un jardín a CIU, que el PSC y el PSOE andan a la greña más preocupados por su presente que por el futuro de todos y que un país sensato en la situación en la que está España ahora debería dejarse llevar a estas disquisiciones que son absolutamente accesorias e interesadas en lugar de ocuparse -todos- en los millones de parados provocados en por una situación más que delicada y afecta, como se ve por los datos, a secesionistas e integrados.

Mas se ha equivocado en su cálculo porque no era este el momento de plantear semejante cuestión; se ha equivocado él y ha equivocado a demasiada gente a la que tendría que explicar no sólo los recortes que le llegan de Madrid sino también -y sobre todo- sus propios recortes en Sanidad o Educación, sus deudas, la gestión desde muchos puntos de vista irresponsables de los pocos recursos destinando mas dinero a idearios políticos que a mantener lo mejor que se pueda el estado del bienestar.

Pero resulta realmente acongojante que estando en la situación en la que estamos, alguien ponga aquí y ahora sobre la mesa el tema de la independencia y el resto entremos al trapo preguntando que haría el Ejército o cómo quedaría la liga de fútbol. Me parece de frivolidad que en nada nos beneficia.