JUAN MANUEL BETHENCOURT PÉREZ > PROFESOR DE PSICOLOGÍA EN LA ULL

“Hay que aplicar planes de rescate a familias en deterioro”

ROMÁN DELGADO | Santa Cruz de Tenerife

Juan Manuel Bethencourt Pérez
Juan Manuel Bethencourt forma parte de la Fundación En Pie. / FRAN PALLERO

El profesor de Psicología en la Universidad de La Laguna (ULL) Juan Manuel Bethencourt Pérez ha tenido una semana atareada, quizás hasta estresante. Esto ha sido así por su papel en la organización del Simposio Ansiedad y Depresión, que se celebró el martes y miércoles pasados en el Campus de Guajara. Con esa cita de fondo, Bethencourt aceptó esta entrevista, que se apoya en los mismos ejes que dieron nombre al foro, con el punto de mira puesto en la coyuntura de crisis, paro y problemas sociales varios… Bethencourt es también patrón de la Fundación En Pie, dedicada al tratamiento en la Isla de trastornos mentales.

-Con los tiempos que corren, parece muy oportuna la convocatoria del simposio. ¿Por qué se ha desarrollado este foro?

“Porque la ansiedad y la depresión son dos de los problemas con mayor prevalencia en la población. El objetivo es difundir los trabajos de investigación del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la ULL y de profesionales de este área que trabajan en distintos sectores. Queremos poner los resultados de las investigaciones a disposición de los profesionales y la ciudadanía”.

-¿Qué conclusiones de interés público se han alcanzado?

“La necesidad de ofertar desde las instituciones públicas tratamientos psicológicos basados en la evidencia y que completen los tratamientos psicofarmacológicos, los más usuales, costosos y, en muchas ocasiones, menos eficaces. Y también la necesidad de estar atentos, en momentos de grave crisis y fractura social, a aquellos con menos recursos y, por ende, más vulnerables”.

-¿Cómo ha evolucionado el tratamiento de esas dolencias?

“En los últimos decenios, la evolución en Canarias ha sido muy positiva, con la creación de unidades de salud mental comunitaria y la disponibilidad de mayores recursos. No obstante, la situación sigue siendo precaria y no alcanza a toda la población. Hay un tema que sigue siendo marginal: la prevención psicológica de estos y otros trastornos. Los profesionales son insuficientes y el Gobierno ha limitado muchísimo la posibilidad de contratación. Los servicios públicos presentan largas listas de espera. Ante eso, la alternativa es el sector privado, pero no está al alcance de todos”.

-Esta larga crisis económica y social, ¿de qué modo afecta en los casos de ansiedad y depresión?

“Los profesionales del sector público notan un aumento en la demanda de consultas de salud mental relacionadas con ansiedad y depresión. Los condicionantes socioeconómicos han disparado la manifestación de esos trastornos”.

-¿Se detecta mayor impacto de estas dolencias en adolescentes y en niños por el deterioro que se ha producido en algunos ámbitos familiares?

“Sí, sobre todo en ambientes socioeconómicos muy desfavorecidos y desprotegidos. No obstante, sigue funcionando un factor de protección o de apoyo social a través, sobre todo, de las redes de familiares cercanas”.

-¿Qué aconsejan expertos como usted para frenar el impacto de estos problemas de salud?

“Lo primero es la implicación de las instituciones publicas con los más desfavorecidos, programas de rescate, pero no de bancos y entidades financieras, sino de personas y, básicamente, de familias, y garantizar las necesidades básicas de alimentación, vivienda, educación, sanitarias, etc. Hay que procurar que la población esté informada e implantar programas de prevención desde edades tempranas”.

-¿Qué líneas de trabajo en el campo de la psicología son las que aportan hoy los mejores resultados?

“Tanto en los trastornos de ansiedad como en los de depresión, defendemos tratamientos basados en la evidencia. Los tratamientos cognitivo-conductuales, que buscan cambiar los pensamientos, sentimientos y comportamientos inadecuados, son los que muestran mayor eficacia. Es una terapia que se puede aplicar individualmente o en grupo”.

-¿Cuál es su experiencia y qué proyectos se desarrollan o experimentan en este campo en la ULL?

“Tenemos varios grupos de investigación que lideran diversos proyectos de I+D+i. Uno de ellos está dedicado a la agorafobia y el tratamiento por realidad virtual de ésta. Está liderado por el profesor Wenceslao Peñate. Otro se dedica al tratamiento de la ansiedad generalizada. Poseemos también grupos dedicados al tratamiento de las fobias. Hay otro, que lidera la doctora Miró, que investiga la eficacia del mindfullness o atención plena y su impacto en la salud. También se realizan investigaciones puntuales; por ejemplo, en una tesis doctoral investigamos la depresión resistente al tratamiento psicológico y farmacológico”.

-La ansiedad y la depresión también se han asociado a las nuevas pautas de vida en las sociedades desarrolladas, en especial por la intensidad del trabajo y los modelos urbanos de convivencia…

“En la coyuntura actual, hay personas estresadas por el trabajo, más que ansiosas, pero lo que empieza a destacar es la presencia de personas con ansiedad y excesiva preocupación por la posible pérdida del empleo o la imposibilidad de encontrar uno”.

-¿Por qué a veces la ansiedad deriva en depresión y luego ésta en acciones que pueden llevar al suicidio?

“Algunas claves para tratar de aminorar un mal pronóstico son la detección temprana y el tratamiento eficaz. Otra es la adherencia al tratamiento, que éstos se realicen correctamente y no se abandonen al primer síntoma de mejoría o contratiempo. Es necesario un seguimiento individualizado. En la prevención del suicidio, aunque la conducta suicida es muy compleja, sí hay actuaciones que podemos abordar, como programas de intervención en crisis y de seguimiento después de intentos suicidas, el trabajo con las familias, la restricción de acceso a medios letales, la mejora de los tratamientos y sus efectos secundarios, la mejora del sistema de salud, atención a los entornos socioeconómicos, sociales y educativos pobres, programas escolares de convivencia y prevención de bulling…”

-¿Qué realidad psicosocial es la más habitual en las familias que hoy se ven sin ingresos y con la amenaza de desahucios o reclamaciones continuas de deudas?

“De cierta indefensión y desesperanza. Quizás tengamos un grupo de personas que ha estado acostumbrado a lidiar con cierta pobreza y tengan mecanismos de adaptación psicológica y social para llevarlo lo mejor posible. Pero hay otro grupo, cada vez más numeroso, que ha desarrollado su vida como clase media y que, de la noche a la mañana, se ha convertido en pobre”.

-¿Han detectado grupos de población y ámbitos sociales específicos donde el impacto de estas enfermedades es ahora mayor en Canarias?

“Ahora nos planteamos la realización de estudios epidemiológicos en Canarias que aporten datos sobre prevalencia de los distintos trastornos en general y por grupos de edad, género, clases sociales…”

-Como el pasado miércoles fue el Día Mundial de la Salud Mental, igual desea trasladar alguna opinión acerca del significado que se debe dar a estos trastornos, en términos de comprensión.

“Haría hincapié en la necesidad de preparar a los pacientes para una vida satisfactoria e independiente, y también en preparar al profesional de la salud mental para que pueda ofrecer siempre la mejor evaluación, diagnóstico y tratamiento. Es necesario preparar a la comunidad, en general, y a las familias y de grupos cercanos para que acepten, compartan y respeten la diversidad. Por otro lado, hay que recordar a las instituciones la necesidad de una inversión adecuada en educación y sanidad, más en momentos de crisis”.