tertulia habanera - Othoniel Rodríguez

La herencia artística de España en el Caribe – Othoniel Rodríguez

Hablar de la huella artística de España en Cuba es rememorar la ruta de caminantes, la estela de antiguos navegantes, de llegada de emigrantes y exiliados, de estancia de intelectuales, artistas en busca de inspiración y nuevos horizontes creativos, como también de exploración de aventureros. En fin, una huella de todos los que se recrearon con las bellas palmeras de su paisaje, de su música, de su cadencioso baile, de su riqueza espiritual y de su fuerte simbiosis de culturas.

El sabio antropólogo y etnólogo Fernando Ortiz, a quien le otorgaron el nombramiento del tercer descubridor de la isla de Cuba, antecedido por Colón y el barón de Humboldt, sentenció: “… mestizaje de razas, mestizaje de culturas. Caldo denso de civilización borbollea en el fogón del Caribe…”

El gran José Martí escribió: “Honrar, honra”. Y precisamente, no puede faltar la mención, por solo citar algunos de los tantos y altos nombres que han pasado por la mayor de las Antillas, quienes dejaron muy honda huella por la historia del Nuevo Mundo.
Fue un canario, Silvestre de Balboa, quien en el siglo XVII con su poema épico Espejo de paciencia marcó para muchos investigadores el comienzo de la literatura cubana.

Mención especial merece el catalán Ramón Pintó, hombre de talento y de ancho y generoso corazón. Fiel servidor, leal y abnegado a la causa cubana. Tiene ganada la gloria eterna por su gran valentía. Sebastián Iradier escribió y estrenó en La Habana su mundialmente famosa habanera La Paloma, dedicada a Cuba y reconocida como la primera de ese género musical.

Un adolescente Isaac Albéniz se presentó con muchísimo éxito en la capital de la Isla y también deja una composición en ritmo de habanera, la cual tituló Cubana, por el calor recibido en sus memorables conciertos. En la primera mitad del pasado siglo XX, artistas e intelectuales de reconocido prestigio pasaron estancias en la isla: Andrés Segovia, uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos; Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura; María Muñoz de Quevedo y su esposo el ingeniero Antonio Quevedo, quienes se instalaron para siempre en Cuba y desarrollaron una meritoria labor pedagógico-cultural, con varios colaboradores de primerísima línea, como Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, José Ardébol y el siempre querido poeta andaluz Federico García Lorca.
El erudito músico asturiano Julián Orbón también se suma a esta lista por su loable labor en pro de la música y la cultura.

En la segunda mitad del siglo XX se destacaron los payasos Gaby, Fofó y Miliki con el circo en la televisión, la orquesta Los Chavales de España y la de Xavier Cugat se presenta durante varias temporadas en Tropicana. Las actrices Adela Escartín, Amparo Rivelles, Ana LaSalle, Maruja Cavo y Yolanda Farr ocupan los primeros lugares en teatros, la televisión y la radio de Cuba. Hubo asimismo otros exponentes que el público cubano convirtió en verdaderos ídolos. Ejemplo de ello fueron Carmen Amaya y Lola Flores.

En los finales del siglo XX y comienzo del XXI tenemos a Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, Massiel, Moncho y muchos otros que actuaron en festivales y en giras por toda la Isla; además de las colaboraciones de Antonio Gades con el Ballet Nacional de Cuba; actuaciones de Cristina Hoyos, Víctor Ullate, Tamara Rojo y las cantantes Victoria de los Ángeles y Teresa Berganza, entre otras muchas figuras españolas de primera línea.

La huella artística de España sigue siendo un hecho vivo y activo, un referente para todas las generaciones de acá de allá y del mundo.