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Una lectura de Halloween> Por Francisco Pomares

Lo que son las cosas: aún resuenan los ecos de la cacofonía mediática organizada por el Partido Popular a cuenta de la muy primaveral y optimista predicción de Zapatero sobre los brotes verdes. ¿La recuerdan? El hecho es que los brotes verdes se nos secaron antes incluso de asomar la síntesis de la clorofila. Pero la inagotable capacidad de repetir las mismas memeces reverdece día tras día en el muy tupido césped de estulticias y lugares comunes con los que nos desayunamos diariamente.

No quiero sumarme al degüello general orquestado contra la señora Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social. Entiendo que la obligación de quienes nos gobiernan es darnos algo de esperanza, y ojalá todos apuntaran en la misma dirección. Pero es verdad que la Báñez no ha estado muy afortunada al emular a Zapatero asegurando que “estamos saliendo de la crisis” y que ya se ven “señales esperanzadoras”. Yo no las veo mucho, pero… ¿Se referirá la ministra a la luz al final del túnel? Es un símil que recuerda poderosamente la experiencia luminosa de los casi muertos que regresan a la vida. Y podría decirse que en eso la ministra tendría razón: estamos más bien casi muertos. Algunas mañanas me levanto y me siento como un zombi que vive en una sociedad de zombis: todos moviéndonos sin rumbo definido, pero gregariamente en la misma dirección, buscando algún responsable teórico o real de lo que ocurre al que comerle las entrañas. Hoy le toca a la pava de la ministra, por no haber leído a sus clásicos. Pero ayer era José Carlos Francisco, por decir lo que es evidente -que la Administración regional se hunde por su propio peso- y mañana será el Estado, que es un culpable perfecto, porque es mentira que el Estado seamos todos: el Estado no es nadie.

Reviviremos. Porque las crisis se acaban. Más tarde o más temprano, y esta que sufrimos ahora más tarde que pronto. La cuestión es que la política con la que Europa está enfrentándose a la crisis va a cambiar completamente el paisaje de nuestra sociedad: algunos pocos -los más listos, los que tengan más suerte o los mejor conectados con el poder- saldrán de esta crisis más ricos de lo que entraron, y podrán seguir enriqueciéndose después, porque con la excusa de la crisis se están creando las condiciones para aumentar las diferencias y las desigualdades. Mientras eso ocurre, las clases medias retrocederán treinta años, perderán sus propiedades y -sobre todo- sus derechos. Esa es la cosa: que algunos saldrán con los bolsillos llenos y otros saldremos medio muertos.