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La Librea de Valle de Guerra – Por Benito Cabrera

Con el nombre de librea se designa el vestido uniforme que usaban las cuadrillas de caballeros en los festejos públicos. En el Norte de Tenerife se utiliza el término como sinónimo de disfraz y en algunas localidades, como Teno o El Palmar de Buena Vista del Norte, hablar de libreas es referirnos a manifestaciones rituales que hunden sus raíces en procesos de inversión simbólica, que mezclan aspectos carnavalescos con antiguas tradiciones del Corpus, trasladadas hoy a fiestas locales.

Otro sentido de lo que conocemos por librea nos lleva a localidades como Valle de Guerra en Tenerife o Barlovento en La Palma, en los que se representa, bajo este nombre, una escenificación de la Batalla de Lepanto, en un acto popular que, a modo de auto sacramental, implica a un buen número de vecinos que se convierten en actores y actrices ocasionales. Si bien en la similar escenificación que se realiza en Tamacite (Fuerteventura), se rememora un suceso local, no deja de ser curioso cómo, en estas otras representaciones, se encuentre tan descontextualizado el ámbito histórico donde acontecieron los hechos que se dramatizan.

El aspecto más destacable de la Librea de Valle de Guerra llega a ser el desfile de los barcos de la Virgen, que antaño celebraban carreras alrededor de la iglesia vieja, y que hoy preceden a la representación de la batalla naval. La escenificación propiamente dicha está dividida en cuatro actos, que culminan con la rendición del ejército turco y su ofrecimiento a la Virgen del Rosario.

Declarada como Bien de Interés Cultural, con categoría de ámbito local, la Librea de Valle de Guerra cumple hoy su trigésima edición, y es un ejemplo de tesón de un pueblo que lo ha asumido como un irrenunciable elemento de identidad cultural, esforzándose en cada edición por su mejora y perfeccionamiento.