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Más es menos (o menos es más) – Por Francisco Pomares

Hay que ver lo que consigue la crisis: el bipresidente Rivero se nos ha descolgado de pronto con una declaración sorprendentemente marxista. Hay que aclarar que marxista, tendencia Groucho. A mí me recuerda aquello de la parte contratante de la primera parte que Groucho recitaba de memoria. Cito: “o se logra consolidar la mayoría social nacionalista y, en consecuencia se atienden en su justa medida nuestras singularidades, o estaremos abocados a una menor dependencia de España y a reivindicar mayores cotas de autogobierno.” Lo dijo Rivero en el fragor de la batalla, durante el Congreso de los jóvenes nacionalistas de Tenerife, que -por cierto- ganó una plancha mucho más próxima a Fernando Clavijo que a Paulino Rivero. A lo peor por eso sacó Rivero su nuevo eslogan post petición de rescate, que es ese de “o más nacionalismo o menos dependencia de España”, o lo que es lo mismo: “o más nacionalismo o más nacionalismo”. Toda una alternativa.

El discurso político del presidente empieza a ser metafísico. Con Canarias instalada en la peor recesión que se recuerde, con los datos económicos y sociales de las islas por debajo de todas las regiones españolas, con Canarias solicitando ser rescatada, después de ingresar en la Tesorería del Estado menos de la mitad de lo que le viene de vuelta (el 40% frente al 86% de lo que paga y recibe per capita cada españolito de a pie en 2011), este discurso de “o más nacionalismo o más nacionalismo” suena como el estribillo de una de esas canciones que cantan los soldados o los estudiantes cuando están borrachos.
Canarias no necesita hoy más nacionalismo: lo que necesita es mejorar su situación económica, crear empleo, redistribuir mejor la riqueza y reformar la administración pública para que podamos pagar a fin de mes los sueldos de los maestros y los empleados del Sistemna de Salud. Puede parecer un prograna chusco o posibilista, pero esas son hoy las prioridades. Un presidente que pide a todas horas más dinero (más dinero del que aporta), no puede pasarse la vida amagando amenazas de no retorno.

Porque después de ese no retorno, lo que le queda a Canarias es el vacío. La nuestra no es por desgracia -como ocurre con Cataluña o con Balerares- una región que aporte más dinero del que recibe. Recibimos del Tesoro Público más del doble de lo que aportamos, y aún así la media es menor de lo que recibe cada ciudadano español. ¿Y saben por qué? No porque nuestra economía regional sea el 40% de la media española, como indica nuestra paupérrima recaudación. Más bien porque aquí hay más economía sumergida, más fraude, más subempleo y más enriquecimiento camuflado que en ningún otro sitio. Hemos tenido casi tres décadas de más nacionalismo en los buenos tiempos, y aquí el Gobierno sólo se dedicó a hacer carreteras y grandes obras, mientras aumentaban las desigualdades, el paro y la pobreza. ¿Se imaginan veinte años más de más nacionalismo, pero ahora administrando la miseria? Da miedo.