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Navegar antes de montar en bici

Padre hijo bicicleta Reyes Parque García Sanabria FP
Una padre acompaña a su hijo que estrena bicicleta en el día de Reyes en el Parque García Sanabria. | F.P.

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Catorce años. Esa es la frontera de edad que deben atravesar todos los menores que quieran acceder a redes sociales generalistas como Facebook y Tuenti. Así lo establece la Comisión Europea y, por ende, la legislación española. Sin embargo, esta limitación cae en saco roto y los estudios revelan los elevados porcentajes de menores que navegan por este tipo de plataformas sociales.

Las nuevas generaciones de niños son nativos digitales. En su carta a los Reyes Magos priorizan un juego de ordenador o un móvil antes que la bicicleta o el balón. Los pequeños de la sociedad en red nacen con una habilidad innata para desenvolverse en el ámbito de las nuevas tecnologías. Esa inteligencia natural les permite deducir por sí mismos que tan solo tienen que mentir con su edad o año de nacimiento para adentrarse en un mundo digital, supuestamente, preservado para adultos: la web social. Y con ello, se ve cumplido el sueño de muchos menores: crecer antes de tiempo.

Un estudio realizado por EU Kids Online para el año 2011 demuestra que el 56% de los niños españoles entre nueve y 16 años gestionan un perfil propio en alguna red social. Tuenti es la plataforma social con más éxito entre los menores de 16 años, ya que reúne el 77% de los perfiles propios, mientras que el 23% restante se corresponde a Facebook. Con estos datos surge la pregunta del millón: ¿cómo entran los niños en estas redes si la ley marca los 14 años como edad inicial de acceso? Una mentira piadosa es la respuesta: el 60% de los menores reconoce haber metido en su edad a la hora de crear su perfil. Esta circunstancia es inevitable porque las redes generalistas no cuentan con ningún mecanismo que verifique la edad real de los usuarios. Algunas redes ya han comenzado a tener en cuenta la importancia de la verificación de la edad.

Conocedores de la creciente participación de sus hijos en redes sociales, los padres han decidido tomar cartas en el asunto y el 41% afirma no dar permiso al menor para tener un perfil; el 15% sí deja pero bajo su supervisión y el resto no pone trabas. La prohibición es la vía de escape seguida por la mayoría de los padres para erradicar el problema de raíz.

La incursión de los menores en las redes sociales generalistas ha derivado en graves problemas a los que el inglés pone nombres propios: ciberbullying, sexting y grooming. Los típicos conflictos infantiles del patio del colegio se han trasladado al mundo 2.0.
Los porcentajes de ciberbullying entre los más pequeños, definido como la intimidación hacia una persona por medio de internet, teléfonos móviles u otros medios electrónicos, presentan números alarmantes. Según un estudio realizado por Microsoft, el 81% de los menores españoles se sienten preocupados por el ciberbullying; un 37% reconoce sufrirlo por medio de un trato poco amistoso, insultos y burlas y un 19% admite ciberacosar en la red.

Una persona que envía correos electrónicos continuos a otra que no quiere estar en contacto con el remitente; suplantar la personalidad de alguien para dejar comentarios ofensivos y violentos en foros o redes sociales con el consiguiente perjuicio para el usuario al que se ha robado la identidad; o dar de alta, con foto incluida, a una persona en una web en la que se vota a la persona más fea o menos inteligente y cargarla con puntos para que aparezca en los primeros lugares son algunos ejemplos de ciberbullying.

Más graves si cabe son el sexting y el grooming. Son prácticas menos extendidas pero igualmente peligrosas. El sexting, aún incipiente en España, consiste en enviar contenido erótico o sexual propio por medio de dispositivos electrónicos. En España, el 4% de los niños entre 10 y 16 años reconoce haberse hecho a sí mismos una foto sexy (no necesariamente con posturas eróticas o desnudos). De otro lado está el grooming, basado en acciones deliberadas llevadas a cabo por un adulto que quiere establecer lazos de amistad con un niño en la red, con el objetivo de obtener satisfacción sexual por medio de la recepción de contenido erótico y sexual del menor. En nuestro país, el 3,8% de los niños afirma haber recibido llamadas de adultos desconocidos que querían conocerlos.
Parece que la oscuridad se cierne sobre la participación de los niños en las redes sociales, pero bañar de claridad este asunto se resume en una palabra: educación. Riesgos para los niños existen en todas partes y la clave reside en educar en conductas correctas. Cuando son pequeños, los padres enseñan a sus hijos a mirar dos veces a cada lado de la carretera antes de cruzar para evitar un accidente. En la Red ocurre lo mismo. Por eso nació FiZZiKiD.

Esta red social educativa es un entorno digital privado y seguro para niños, en el que se fusionan las características de las redes sociales generalistas con el aprendizaje en usos correctos de Internet y la web social. Todo ello bajo la supervisión de los gestores pedagógicos y con un control paternal sofisticado. Mediante las e-actividades, los menores aprenden a manejar adecuadamente la webcam; gestionar contraseñas seguras; qué tipo de fotos son apropiadas para publicar en Internet y demás aspectos imprescindibles para explotar las ventajas del mundo 2.0 de manera beneficiosa y sin peligro. En definitiva, una red hecha por y para los niños, en la que se respeta el principio básico de separación entre adultos y menores.