on air>

Obsesión compulsiva> Por Óscar Herrera

Me preocupa estar obsesionado. Esa idea fija en la cabeza, que no se te va del pensamiento, que te martillea una y otra vez, que se repite siempre, es algo que no me deja dormir. Seis partidos de liga y en cuatro de ellos hemos terminado hablando del arbitraje. Tres expulsados, unas cuantas ruedas de prensa dedicadas al asunto, una valoración de Miguel Concepción diciendo que, tal vez, habría que elevar alguna queja al respecto….no sé, son demasiadas referencias cuando sólo llevamos un mes y medio de campeonato. Leo la definición de obsesión y me asusto: “Las obsesiones son persistentes ideas, pensamientos, impulsos o imágenes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan marcada ansiedad o angustia… De cualquier modo, el individuo es capaz de reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente y que no son impuestas desde fuera (como en la inducción de pensamiento)”. ¿Estaremos creando entre todos una inducción a pensar que los árbitros nos persiguen? ¿Será todo producto de nuestra propia mente?, o ¿realmente los colegiados de Segunda B, están machacando al CD Tenerife? El complejo de inferioridad que, generalmente, hemos tenido, es enfermizo: “No!, que los árbitros nos perjudican porque estamos muy lejos y no quieren equipos canarios en Segunda B”.. ¡Por favor!. Ni en Segunda B, ni en Primera, ni en la liga de dominó interesa tal. Por eso insisto y recalco el término obsesión. Y ahí soy el primero que debo psicoanalizarme para corregir ese pequeño problemilla de manía persecutoria arbitral. El Tenerife es líder; juega bien; mete goles; lleva 8.000 personas al estadio; no pierde….y ¿estamos perdiendo el tiempo con lloros y lamentos?, ¿desde octubre?. Vamos a pensarlo detenidamente y darnos cuenta del ridículo que podemos hacer. Paremos esto antes de que se convierta en una obsesión contagiosa. Por lo menos hasta el partido del domingo ante el Real Madrid C, que si nos va mal ya habrá tiempo de retomar las obsesiones.