La pensión Padrón era “un caos” donde ya apareció otro cadáver

DIARIO DE AVISOS / T. F. | Santa Cruz de Tenerife

La pensión Padrón, donde se encontró el cadáver de un hombre esqueletizado en agosto de 2010, era “un caso” donde la “ausencia de limpieza y orden era general”, no había “control de acceso al lugar e incluso “hace tiempo ya apareció otro cadáver” según explicaron ayer dos responsables del local durante la segunda sesión de la vista oral que celebra la Sección Sexta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife.

El Ministerio Fiscal solicita para el procesado por este crimen -J. A. L.A.- 40 años de prisión por un delito continuado de detención ilegal, tres faltas de lesiones, tres delitos de robo con violencia e intimidación en las personas y otro de asesinato. El acusado aseguró el pasado lunes ser inocente de tales cargos y su abogado, Alfonso Delgado, dice que las pruebas “son circunstanciales”.

Por lo que respecta al otro cadáver, las declaraciones hacían referencia a un caso que tuvo lugar varios años antes. Al parecer, el infortunado habría muerto por causa natural y se dio parte tres días después. De los testimonios ofrecidos ayer, cabe apuntar el de dos trabajadoras del centro para toxicómanos al que al parecer acudían tanto la víctima como el acusado. Ninguna recordaba haber presenciado altercado alguno entre ambos, ni siquiera haberlos visto juntos en el centro dispensador de la hoy llamada calle del Perdón, en Santa Cruz de Tenerife. Eso sí, una de ellas aseguró que la víctima le explicó en su día que había estado secuestrado
En general, y tal y como ya había apuntado la policía en la primera sesión, la mayor parte de los declarantes reconocieron el pavor que les causaba el ahora imputado.

Hallazgo tétrico

El cadáver de A. B. B., natural de Zaragoza y nacido en 1955, fue encontrado, en agosto de 2010, entre dos colchones, sobre los cuales había una maleta pesada y ropa, mientras que las ventanas estaban abiertas.

El tétrico hallazgo se produjo cuando uno de los hijos de la propietaria de la pensión entró en la habitación, que llevaba años sin utilizarse, y encontró unos huesos que resultaron ser del cadáver que estaba entre los colchones.