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Piden 4 años de cárcel a los dueños de un bar por seis años de ruidos

EFE | Sevilla

La Fiscalía de Sevilla ha pedido cuatro años de cárcel para tres personas por un delito contra el medio ambiente por los ruidos que, durante seis años, generaron desde su bar con los aparatos de aire acondicionado, televisor y futbolines, que causaron enfermedades físicas y mentales a los vecinos.

El escrito de acusación, al que ha tenido acceso Efe, se dirige contra los dueños desde 2002 del bar “La Calera” de Coria del Río (Sevilla), José F.M. y José F.G., padre e hijo, y contra Antonia G.P., a quien se lo alquilaron en 2005.

El local “desde un primer momento generó problemas de ruidos, ya que en su día había sido concedida la licencia tan sólo como cafetería sin música”, según el fiscal, quien recoge que los acusados ignoraron las quejas vecinales y las órdenes de clausura del local o de retirada de la maquinaria ruidosa.

En marzo del 2006 les ordenaron retirar el televisor, el futbolín, la máquina de bingo y el bingo infantil, lo que no fue llevado a efecto, y otra inspección técnica del Ayuntamiento de 28 de marzo del 2007 “volvió a comprobar que el local incumplía los condicionantes de la licencia, tanto en lo relativo a las máquinas de ocio y televisión, que tenía anulado el limitador de ruido, como a los equipos de climatización”.

Los aparatos de aire acondicionado “habían sido modificados respecto de lo autorizado y habían sido colocados justo debajo de la vivienda de Manuel C.A., quien “desde 2002 venía denunciando problemas de insomnio, estrés y taquicardias derivados de los ruidos generados por el bar”, según el fiscal.

A raíz de un informe técnico, en julio del 2007 se requirió a la empresa propietaria y a la arrendataria “para que en un plazo improrrogable de diez días retiraran todos los aparatos no amparados por la licencia”, pero volvieron a ignorarlo.

Todas las inspecciones técnicas acordadas por el Ayuntamiento “determinaron una violación del nivel de ruidos y vibraciones”, según la Fiscalía.

El vecino afectado por los ruidos fue atendido médicamente desde 2006 por el estrés sufrido por los ruidos y en 2008 se le diagnosticó “ansiedad generalizada y taquicardias secundarias a los ruidos denunciados, existiendo relación de causalidad entre tales circunstancias”, según el fiscal.

Su esposa fue examinada en la misma fecha y el médico le diagnosticó “sintomatología ansioso-depresiva como derivación probable de los ruidos soportados durante años”.

Por ello, en el juicio que celebrará el 8 de noviembre la Audiencia de Sevilla, el fiscal pedirá para cada uno de los afectados una indemnización de 6.000 euros, junto a los cuatro años de cárcel para cada acusado y cinco años de inhabilitación para gestionar negocios de hostelería.