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Pilar Parejo: ” Daría todo lo que tengo por diez minutos con Adán”

PILAR PAREJO
Pilar Parejo, exviceconsejera de Turismo del Gobierno de Canarias. | AIRAM ABELLA

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Pilar Parejo pasó más de dos décadas en la gestión pública. Fue consejera del Cabildo de Tenerife en el área de Turismo y Paisaje y viceconsejera de ese mismo departamento en el Gobierno de Canarias. Le sorprende cuando se le identifica como una mujer de armas tomar pero los que vivieron cómo acabó con las huelgas de transportes que paralizaron la Isla, no pueden ponerle otro calificativo.

Desde hace unas semanas es la responsable de expansión del grupo Barceló para Canarias y Cabo Verde. Asegura que aún le cuesta retomar la ilusión que compartió durante más de 15 años con el que fue, es y será el amor de su vida: Adán Martín. Han pasado dos años desde su muerte y ella lo revive en cada una de sus reflexiones en esta entrevista en exclusiva con la revista Canarias Gráfica que se distribuye hoy con DIARIO DE AVISOS.

-Hay una pregunta cotidiana pero que hecha a Pilar Parejo cobra un matiz muy distinto… ¿Cómo está?

“Me he pasado la vida, por muchas circunstancias, surfeando: unas veces con la ola arriba y otras, abajo. Pero, desde hace dos años, la vida me pesa. Tiro de ella. Y ahora, mi única ilusión es volver a tener ilusión. Soy afortunada por todo lo que tuve y porque tengo un montón de amigos, un trabajo, dos hijos que me cuidan…”.

-En dos años no desaparecen los sentimientos…

“Las personas se van, pero los sentimientos se mantienen. Con el tiempo lo vas asumiendo y el dolor es distinto. Yo tenía un proyecto y era, además, divertido. Era enormemente feliz y todo se truncó de una manera inesperada precisamente cuando íbamos a empezar una vida y que, por fin, nos podíamos dedicar el uno al otro”.

PILAR PAREJO
Pilar Parejo en el jardín de su casa, donde contrajo matrimonio con Adán Martín. | AIRAM ABELLA

-Cuando se les veía juntos, fuera del protocolo, se podía palpar que era una pareja muy enamorada. Con una complicidad de esas que hasta dan envidia…

“Era real. Cuando es verdad, es verdad. Adán tenía un lado femenino potente, le interesaba cosas que a los hombres normalmente no le interesan. Todo era capaz de discutirlo y a todo le quería buscar el porqué. Se pegaba sesiones de quimioterapia maratonianas y cuando salía de allí, quería hacer planes: todas las oportunidades eran pocas, todo quería aprovecharlo… por eso llegaba tarde siempre, porque todo el mundo le interesaba”.

-Se le recuerda como ese presidente del Gobierno de Canarias sesudo y planificador pero… ¿era igual en su vida privada?

“Era un hombre tremendamente tierno y muy mimoso… Lo que nos unió fue el interés por el servicio público. Trabajar con Adán fue un placer, te dejaba hacer y te obligaba a pensar mucho más allá… Eso sí, separábamos nuestra vida profesional de la personal. Con detalles tan tontos como que cuando estábamos en una reunión de trabajo, a mí me salía llamarlo presidente espontáneamente y tenía cuidado de decir las cosas porque sabía que estaba hablando con el presidente del Cabildo o del Gobierno”.

-¿Tenían vida o solo trabajo?

“Nuestra vida fue trabajo siempre. Adán solo sabía trabajar. En uno de sus cumpleaños le regalamos una caja llena de expedientes… como broma. Era su único hobbie. Tenía un excesivo sentido de la responsabilidad y eso llevaba a presionarlo y agobiarlo porque su idea era minimizar su error al máximo. Eso no se puede llevar a tal extremo porque te martiriza y te lleva a dedicarle mañana, tarde, noche, sábados y domingos… Sin embargo, daría todo lo que tengo, o lo que puedo tener, por volver a estar diez minutos con él. Aunque los cinco primeros serían para echarle una bronca…”.

-¿Y esa bronca por qué?

“Porque nos cuidamos poco los últimos años, nunca piensas que va a ocurrir lo que ocurre. Se fue al último trasplante de médula malo con gripe; porque no se preocupaba de su enfermedad. Se hacía la quimio un viernes para poder recuperarse el fin de semana y estar el lunes trabajando; le metía prisa a las enfermeras para coger un avión a Bruselas a defender a Canarias… No se tomó muy en serio su salud porque tenía grandes responsabilidades. El no vio nunca la enfermedad como una tragedia, pensaba que le había tocado pero que no podía ser un impedimento en su vida…”.

PILAR PAREJO
Pilar Parejo durante la entrevista. | AIRAM ABELLA

-Y… ahora… ¿no lamenta ese tiempo que no dedicó a su vida personal?

“El trabajo fue lo que nos unió. Le poníamos pasión y nos tocó una época buena… todo era posible incluso sin dinero. Echo en falta ahora ese criterio, ese método, el pensar en el cómo. Yo no me arrepiento de nada y mira que mis hijos aún me echan en cara que no iba a verlos al fútbol”.

-Hay una anécdota de un presidente que tras muchos años en la vida pública, al dejar el cargo se subió a un taxi y se dio cuenta que no llevaba dinero encima… ¿les pasó algo similar al dejar la política?

“A mí no me costó nada dejar la política. Tienes la pena porque todavía me cuesta quitarme la mentalidad global, de pensar como administración ante los problemas. Pero todo lo demás… al revés, me bajé de la noria que estaba mareadísima… a Adán le costó más porque de repente te ves haciendo cosas que nunca habías hecho como dar de alta un teléfono o mandar correos electrónicos… cuando entró en su burbuja en el hospital, lo hizo con su portátil y más preocupado por la wifi que por el tratamiento”.

-Se casaron 10 meses antes de morir… ¿Por qué?

“Era una idea que nos rondaba desde hacía tiempo pero no teníamos una fecha cierta. El último diagnóstico nos lo dieron un día de Reyes. Entonces… le dije que había que irse a Barcelona esa semana y se quedó dando vueltas y me dice… nos casamos en una semana porque no quiero casarme calvo y hecho polvo. Yo estaba malita y le dije ah, no; yo sin pedida no me caso. Me hizo un anillo con el papel del medicamento que me estaba tomando y me pidió que me casara con él con ese anillo de pedida… Se fue a Cabo Verde ese lunes y el sábado nos casamos. La foto de mi traje de novia fue aprobada por la ministra de Transportes de Cabo Verde en una reunión. Mi vida siempre ha tenido ese punto surrealista”.

La boda fue justo en el mismo árbol donde Pilar se sacó las fotos para esta entrevista. En su casa. “Nunca en la vida vi a Adán tan feliz como en ese día”, dice ahora ella quien insiste en que aprendió a ver la vida “a través de los ojos de Adán y no quiero que se me olvide porque ese mundo que me mostraba, era mucho mejor”. Un olvido imposible.