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El rabo perfecto> Por Jorge Bethencourt

Abres el periódico y te llevas una sorpresa. Para que luego digan que el papel está en crisis en su competencia con el mundo digital. “En busca del rabo perfecto”, dice el titular. Y uno se queda pensando en los meandros mentales del que construyó un titular tan sugerente.

Como se trata de un periódico y no de una revista del corazón, la búsqueda no trata de una selección entre el Nacho Vidal o Rocco Siffredi. Ni tampoco alude a una prospección entre los más diabólicos políticos del país, representados a veces con cuernos y rabos como encarnación de todos los sulfurosos males de España. No. El asunto está en encontrar el mejor rabo de un dogo canario.

Eso de encontrar la perfección por el rabo tiene su cosa. Ya se sabe que hasta el rabo todo es toro. Así que se puede aceptar que hasta el rabo todo es perro. Pero uno le daría más importancia a los dientes, a las orejas o hasta al carácter del bicho, más que a rabo propiamente dicho. Pero a la que indagas lo que dicen los expertos te das cuenta de que para ser un buen presa canario tienes que tener el rabo “tipo sable”. Y ahí estamos. Son los signos de los tiempos que corren. Hasta los rabos de los perros, si son canarios, tienen que poseer virtudes ofensivas. Si las lenguas son puñales, los rabos, que están al otro extremo metafísico, tienen que ser espadas. Parece que vivimos en la época de la exaltación bélica del lenguaje y la morfología. Por eso un bicho que da miedo de sólo mirarlo, un tal Galán, con 65 kilos entre pecho y rabo, me pareció un ejemplar excelente para ponerle en las manos una cartera del Gobierno de Canarias.

Porque tal y como están las cosas digo yo que habría que empezar a tomar medidas excepcionales. Y entre mandar al Consejo de Política Económica y Fiscal a Javier González Ortiz o a Galán, a mí me parece que no hay color. Le mandamos a Montoro al presa canario -a Galán, me refiero-, que lo va a mirar como si fuera una chuleta de cochino negro y al hombre se le va a cambiar hasta el color de la cara de la foto del carné de identidad.
Porque si la política es, en suma, una pelea de perros, un festival de dentelladas por trincar el mayor trozo de hueso, donde esté un buen presa canario que se quiten los aficionados. Y puestos a que nos den por donde cargan los camiones, unos y otros, yo apuesto por Galán, que, entre otras cosas, tiene un rabo casi perfecto.
@JLBethencourt