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Resignación popular ante el traslado del centenario estanque de los patos

EFE | La Laguna

La decisión del Ayuntamiento de La Laguna de trasladar el estanque de los patos, con una antigüedad de más de cien años en la Plaza de la Catedral, a otra zona del municipio no deja indiferentes a los vecinos que frecuentan la zona y que recuerdan las tardes en las que acudían con sus familiares a este lugar para darle de comer a los animales.

Los laguneros aceptan con resignación la medida de la corporación municipal, que argumenta que este espacio es un foco de infección en el pleno caso de la ciudad, aunque hay algunos vecinos que no terminan de aceptar los motivos de la mudanza.

“Los patos llevan aquí desde que yo tengo uso de razón y, hasta donde yo sé, nadie se ha muerto por una infección”, comenta el vecino Antonio García, quien asegura que los patos le dan mucha vida a la plaza.

“La imagen de la Plaza de la Catedral siempre ha sido con el estanque de los patos. Es uno de los valores que nos permiten ser Patrimonio de la Humanidad. Pero parece que eso a los políticos no les importa, que prefieren tirar el antiguo Juzgado y construir uno nuevo que no pega ni con cola en nuestra ciudad”, critica Jorge Hormiga.

Los planes del Ayuntamiento pasan por trasladar este estanque a otro lugar, previsiblemente al Parque de La Vega, y utilizar este céntrico espacio para construir un parque infantil.

Sara Santana, otra vecina del casco histórico de La Laguna, afronta con “pena” la marcha de estos animales, aunque comprende los motivos del Ayuntamiento: “Si deciden que es lo mejor para la ciudad, será por algo. No van tirarse piedras en su propio tejado. La salud de las personas es lo más importante”.

Javier González sonríe al recordar tantas anécdotas que han sucedido en torno a este espacio. “Una vez un chico robó a dos patos porque quería ser veterinario. Lo pilló la Policía y todo”.”Otra noche, calculo que durante las Fiestas del Cristo, tuvo que venir la Policía porque había unos jóvenes un poco pasados dentro del estanque. Ahora tendrán que ir un poco más lejos a hacer el gamberro”, bromea.

“Me parece perfecto que se lleven a los patos. Estos animales si no están bien cuidados pueden provocar un montón de enfermedades”, opina Juani Mendoza.

“Este estanque me trae grandes recuerdos. Cada tarde, después de salir del colegio venía con mis padres para darle un poquito de pan a los patos. Era una tradición en mi familia y en la de todos mis amigos”, recuerda María González, una alumna universitaria que reside en las inmediaciones de la zona.

Marta Rivero recuerda que acudir a este estanque por las tardes es una tradición que ha pasado en generación en generación. “Mi madre me traía a mí y ahora yo traigo a mi hija, pero el Ayuntamiento tendrá sus motivos”, reflexiona.