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La que se avecina – Por Óscar Herrera

Hay una expresión que ha sido reiteradamente escuchada en los últimos tiempos en el CD Tenerife. Generalmente es sencillo pedir la dimisión de alguien cuando estamos fuera de ese ámbito, y en el mundo del deporte somos muy recurrentes para pedir a algún personaje que no siga en su cargo cuando consideramos que no está haciendo bien las cosas. Va en el sueldo, repetimos autoconvenciéndonos. Solemos ver los blancos y los negros, pero los grises no existen. “¡Presidente, dimisión!” Una de las frases más repetidas por los propietarios de la urbanización de Montepinar. La exitosa serie de Telecinco escenifica situaciones cotidianas, en este caso estrambóticas, que se de dan en una comunidad de vecinos. El CD Tenerife no está para parodias, ni es una comunidad de vecinos. Pero la exclamación de “presidente dimisión” se ha ido apagando, al tiempo que el club vive una estabilidad propiciada por el mas común de los sentidos aplicado a la gestión deportiva de la entidad.

También es cierto que en el Tenerife no tenemos un Antonio Recio que boicotee al presidente de turno. Una oposición inexistente que facilita las cosas a un presidente acorralado por los fracasos deportivos del último trienio. ¿Y a qué viene esto ahora? Pensarán algunos que hablar ahora de la salida de Miguel Concepción del club es extemporáneo, que ahora no toca. No se si toca o no, pero esta semana me decía un reputado abogado, perfecto conocedor de la realidad blanquiazul, que en las actuales condiciones de dificultad que afronta el Concepción empresario, lo mejor sería que dejase la presidencia del Tenerife, y evitar así que la entidad se viese salpicada por posibles futuros inconvenientes que afectaran al máximo accionista de la sociedad. Ahí no voy a entrar. Pero sí digo que me parecería triste que se mezclaran asuntos, y que las aves rapaces que sobrevuelan cuando huelen carnaza aprovecharan para pasar factura al dirigente palmero. Eso sí que no toca.