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“Sorprende que los empresarios no se quejen del maltrato del Gobierno a Canarias”

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Juan Fernando López Aguilar en La Laguna. | SERGIO MÉNDEZ

Desde su atalaya europea sigue plenamente implicado en la política insular, como demuestra su respaldo a la inclusión de infraestructuras de las Islas en principio excluidas de la Red Transeuropea de Transportes. Tanto por trayectoria como por influencia y capacidad, la presencia en La Laguna de Juan Fernando López Aguilar (Las Palmas de Gran Canaria, 1961), a cuenta de un debate de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, es ocasión ideal para recabar su opinión para los lectores de DIARIO DE AVISOS.

-¿Inevitable el rescate de España?

“Es triste que sea ya una opinión generalizada que ese rescate sea inexorable. Y es triste que el Gobierno del PP esté intentando no solamente encubrir políticas disparatadas de empecinamiento en el pésimo manejo de la crisis desde que ellos están en La Moncloa, sino además estén intentando normalizarlo, desdramatizarlo… Porque cada vez que les oigo desdramatizarlo desenmascaro al hipócrita que cuando la prima de riesgo se encontraba en 160 la llamaba Zapatero. Y cuando ha llegado a 600 no sólo no se llama Mariano, sino que nos invitan a normalizarlo: si hay que pedirlo no pasa nada. Pero sí, sí que pasa: los españoles y, en particular las clases medias y las trabajadoras, se van a empobrecer de manera automática como consecuencia de la estricta condicionalidad anudada a las recomendaciones de la Comisión. Me parece triste”.

-¿Qué consecuencias inmediatas prevé al rescate de España?

“No son un secreto para nadie. Cuando Olli Rehn, el comisario de Economía, habla en complicidad con el PP y con el Gobierno de Rajoy, a cuya familia política pertenece y que es dominante en el Consejo y en la Comisión, de que las condiciones requieren nuevas reformas del mercado de trabajo y nuevas reformas del sistema de pensiones, está ocultando en primer lugar las alternativas por las que los socialistas abogamos: una optimización de los recursos europeos disponibles; un incremento del presupuesto europeo como presupuesto de inversión; la incorporación de una tasa sobre las operaciones financieras y, en particular, de una tasa prohibitiva sobre las operaciones en corto -las denominadas intra die-; la mutualización racionalizada de la deuda a partir de un determinado porcentaje de su relación con el producto interior bruto; y además una reforma fiscal en los estados miembros que redistribuya la carga y los sacrificios de la crisis. Porque es evidente que una nueva vuelta de tuerca sobre el mercado de trabajo no puede significar otra cosa a estas alturas que un mayor abaratamiento de los costes de contratación y del despido inmediato. Y una nueva vuelta de tuerca a las pensiones no puede ser otra cosa que un desmantelamiento del sistema público a la vista que el Gobierno del PP se ha decidido a meter mano en la hucha del Fondo de pensiones”.

Habrá un desmantelamiento del servicio público de pensiones”

-El presidente Rajoy insiste como inevitable su política de austeridad…

“¡Por supuesto que existe alternativa! Los socialistas europeos venimos clamando por ella desde nuestra posición, que no es la de la mayoría en el Parlamento europeo ni mucho menos en el Consejo ni tampoco en la Comisión. Nada de lo que ha pasado en el pésimo manejo de la crisis que ha dejado a la Unión Europea hundida en una doble recesión puede entenderse al margen de la abrumadora hegemonía conservadora: en el Consejo, en la Comisión y en el Parlamento. Han impuesto un diagnóstico falso, culpando al déficit público de los problemas que parecemos. No es verdad. El déficit público español es la consecuencia del pésimo manejo de la crisis, imponiendo una estrategia fallida, y no es que lo diga yo, es que llevamos cinco años con ella y no está funcionando. La austeridad excesiva que nos ha hundido en una doble recesión para perplejidad de los analistas económicos internacionales. Pero, sobre todo, un recetario brutalmente antisocial, obligando a los países a los que la Troika somete a sus decisiones a recortar en educación, en sanidad, en servicios sociales y en pensiones para los mayores, ignorando que hay una alternativa en la carga de los sacrificios a través de una reforma en la política fiscal que combata el fraude y la evasión y la corrupción en toda Europa. Que combata también la competición fiscal entre estados miembros, y que combata las iniquidades tributarias. En España las rentas de trabajo pueden estar gravadas hasta en el 50% de los salarios que se consideran altos, pero el tipo del Impuesto de Sociedades, que es el que disfrutan los grandes patrimonios para encubrirse puede llegar al 12 o al 15% en el mejor de los casos. Es una tremenda injusticia en el reparto de las cargas: los ricos son cada vez más ricos y los pobres están cada vez más asfixiados. Éstas son las consecuencias de las políticas que aplica el Gobierno del PP y de los gobiernos como el suyo por toda Europa”.

Toda la desmoralización del voto progresista, toda fragmentación, beneficia al PP”

-Tras la victoria de François Hollande existe cierta desmoralización respecto a una alternativa socialista, dados los recortes efectuados…

“La victoria de Hollande supuso un soplo de esperanza. Parte de la explicación está en el sistema electoral francés que obliga a aglutinar todo el voto alternativo al sarkozysmo en una segunda vuelta. Pero también en el hartazgo que provoca el fracaso del tándem Merkel-Sarkozy, que ha sido siniestro y profundamente perjudicial para la Unión Europea, no sólo desde el manejo de la crisis, sino también desde el punto de vista político, de la legitimación del proyecto europeo y de la credibilidad de la Unión Europea, que se ha derrumbado; y en estos momentos se encuentra como nunca amenazada por el ascenso de los populismos y de la extrema derecha. Pero, en primer lugar, no sólo Hollande necesita tiempo; en segundo lugar, necesita una mayoría alternativa a la que sigue siendo mayoría conservadora en el Consejo. Tenemos que seguir pegando muy duro los progresistas europeos por volver a movilizar el voto, ganar las elecciones y cambiar estas políticas. Por último, Hollande ya ha marcado las diferencias con sus reformas fiscales, lo cual le ha granjeado grandes problemas políticos, porque el objetivo fiscal es precisamente es simbolizar un nuevo reparto de la carga con el impuesto de las grandes fortunas”.

-¿Cómo valora que la clase política se perciba cada vez más como problema para los españoles? ¿Qué le parece el 25S?

“He dicho y escrito a lo largo de los últimos años que la crisis en ningún modo se reduce a su visión financiera o económica en la medida que ha destruido 25 millones de puestos de trabajo en Europa, y, en la medida en que ha desmovilizado a los sectores progresistas, federalistas y europeístas en toda Europa, ha pasado a ser una crisis política de primera magnitud, redefiniendo el mapa político europeo no solamente a favor de la derecha, lo que no deja de resultar una ironía, siendo los conservadores quienes nos han llevado a esta desregulación e irresponsabilidad financiera, sino también una injusticia desde el punto de vista social, porque la desmovilización no hace sino perjudicar la vida real de quienes no provocaron la crisis pero más la padecen. Un ejemplo extremo de esta secuencia es España. Con los mismos diez millones de votos con los que en España fue derrotado en 2004 y 2008, obtuvo Rajoy la victoria de su vida. No es el incremento en la confianza en el PP, sino que la razón que cuatro millones de personas de buena fe que habían votado al Partido Socialista en 2008 no lo hicieron en 2011, pensando que la llegada del Partido Popular a La Moncloa acarrearía que, al menos, los mercados financieros nos perdonasen la vida, y volviese de nuevo a bullir el ladrillo y a generarse empleo como en los 90. Error, craso error, incluso trágico para los sectores más vulnerables de la población, que ahora están bramando su rabia en la calle. Y yo comprendo esa rabia, comprendo esas manifestaciones y ese desapego hacia la política, pero al mismo tiempo afirmo que no se puede estigmatizar al Parlamento como si fuese un todo indistinto, porque en el Parlamento hay quienes apoyan estas políticas al grito de que se jodan -estoy citando a una diputada del Partido Popular- y los hay que tienen una alternativa. Y yo me cuento entre los que piensan que hay una alternativa contra esta crisis y que es urgente ponerla en marcha”.

Sólo los ricos por su casa y los corruptos pueden hacer política. Es el mensaje de Cospedal”

-¿No debería el PSOE intensificar su oposición a estas políticas si pretende recuperar esos votos?

“El desafío es enorme porque al mismo tiempo que es preciso vertebrar y movilizar la alternativa a esta política conservadora que nos ha llevado a esta situación de deterioro social sin precedentes, al mismo tiempo hay que combatir la demagogia y la simplificación de la complejidad. Y eso requiere tiempo, y ese tiempo le está costando sudor, sangre y lágrimas al Partido Socialista. Estamos sufriendo con la gente a la que representamos, que se pregunta a menudo dónde estamos y qué decimos. Una de las consecuencias de la victoria del PP ha sido la instantánea realineación del espacio mediático en torno al Partido Popular. Y sigo convencido que lo que no haga el Partido Socialista no se hará. Toda la desmoralización del voto progresista, toda fragmentación beneficia al PP, y el Partido Popular lo sabe muy bien. Digo más: cuando el Partido Popular ha cercado con una muralla policial el Congreso, está desviando la atención de la ira de la multitud hacia el Parlamento, no hacia el Gobierno, que es el responsable de esta política que está derrumbando la educación pública, la sanidad pública y los servicios sociales”.

-¿Saca el PP provecho del 25-S?

“Al Partido Popular el deterioro de la política le importa muchísimo menos de lo que le cuesta al Partido Socialista. Y los ejemplos son incontables. ¿Qué significa si no decirle a la ciudadanía que la representación que dan con su voto no merece ni una retribución como dice Cospedal en Castilla-La Mancha?. Por una parte, dice que el trabajo en política no vale nada; por otra, significa que a partir de ahora la política será para ricos por su casa y para corruptos. Porque un fontanero no puede llegar al Parlamento de Castilla-La Mancha”.

-Justo antes de iniciar esta entrevista, Canarias pide su particular rescate. ¿Cómo lo valora?

“Como consecuencia de esas políticas conservadoras, comunidades autónomas como Canarias están abocadas a pedir su propio rescate. En realidad, lo que están intentando es encubrir no solamente las consecuencias de la política del Gobierno de Mariano Rajoy, sino además esa inexorabilidad del rescate del Gobierno de España. Lo que es insultante es que hayan tenido la cara de incitar a Canarias a pedir cuanto antes el rescate, particularmente el ministro canario ha pedido la adhesión al Fondo de Liquidez Autonómica para enjugar mejor esa situación dificilísima en la que están ellos mismos: abocados al rescate”.

-¿Hace el PP política con las partidas de los Presupuestos Generales del Estado para Canarias?

“No me sorprende en absoluto el derrumbamiento de las políticas presupuestarias que sostienen la compensación del hecho insular. No me sorprenden porque gobierna el PP. Sí me sorprende el silencio de los corderos de buena parte de la clase empresarial canaria, a la que le recuerdo armando mucho ruido cada vez que los gobiernos socialistas sistemáticamente intensificaron las partidas a Canarias, que respondieron de manera ejemplar cuando Canarias lo necesitó. Cuando hubo un vendaval en Tenerife, una riada catastrófica, un incendio en la Palma o Gran Canaria… Hubo un decreto de compensaciones y ayudas inmediato, en vez de malmeter como hizo el PP en los incendios de Tenerife y, sobre todo, de La Gomera. Y el Partido Socialista que incrementó el convenio de carreteras y el plan integral de empleo en Canarias, y que incrementó del 33 al 50% la compensación del transporte de pasajeros entre islas y hacia la Península. Y, sin embargo, recuerdo esa protesta de la clase empresarial cada vez que el PSOE elaboraba sus presupuestos. Y ahora me pregunto: ¿Dónde están aquellas voces?”.