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Tic-tac> Por Arun Chulani

Tic-tac. Qué rápido se va el tiempo que no vuelve. Cualquiera de nosotros puede pensar que el tiempo estará siempre para él y con él. Que siempre podemos dejar las cosas para otro día y no aprovechar el hoy. Tiempo en la palma de nuestra mano; materializar y controlar, si cabe, este parámetro que, cual moneda de canje, puede ser dado y recibido. Para bien o para mal, no es así. El tiempo pasa y ni nos damos cuenta. Mira dos años atrás y dime, ¿no parece que fue ayer cuando dejabas de prometer para prometer más? Promesas que hoy no se cumplen…, y quién sabe si se cumplirán.

Tic-tac. Siempre me hacen ver que se ha de vivir el presente. Pero presente implica pasado y futuro. El pasado marca un presente que refleja un futuro diferente para cada uno, un mañana que depende de lo que hagamos hoy, de los pasos que demos, las decisiones que tomemos, lo mucho que arriesguemos (y hago hincapié en el arriesgar, ya que sin arriesgar, nada ganas). Minuto a minuto. Segundo a segundo. Ahora mismo, mientras lees, están pasando segundos (muy bien invertidos, cabe destacar) que no podrás recuperar. Y es que leer siempre es una buena inversión: siempre estamos leyendo. Bueno, reitero: qué rápido se va el tiempo que no vuelve…

Tic-tac. Breve et irreparabile tempus omnibus est vitae. “El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable”. Breve es el tiempo de nuestra vida que va más rápido que cualquier estrella fugaz en el cielo oscuro. A la par que breve, muy amplio. Amplia brevedad del tiempo. Antítesis en tiempo real. E irreparable… Quizás no se pueda reparar. Pero dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio, que ayuda a olvidar; que con el tiempo todo se cura. Quién sabe.

Tic-tac. El reloj sigue moviendo sus agujas hasta que se queda sin pila. Nosotros, en ocasiones, también nos paramos. No sabemos qué dirección tomar, qué reacción tener. Y simplemente te quedas en un stand-by. Empiezas a pensar, a buscar un porqué, un cómo, una forma de avanzar en el camino y seguir tu vida, dirigirte hacia un objetivo, conseguirlo. En esos instantes, recuerda: memento vivere. “Acuérdate de vivir”. Recuerda todos esos sueños obligados a cumplir, los oxímoros que quedan, las entelequias sin fin que han de hacerse realidad.

Tic-tac. Los segundos pasan y mi reloj no se para. No voy a dejar que se pare. Tic-tac, tic-tac…

@arunchulani