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TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

La Sala Segunda de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife absolvió ayer a los dieciséis acusados por delitos contra la salud pública en una sentencia dictada in voce al inicio de lo que se preveía como un macrojuicio contra el narcotráfico en Tenerife, habida cuenta el número de imputados, la acumulación de pruebas que presentaba la Fiscalía contra los mismos y lo complejo de la red descrita por el Ministerio Público.
El motivo que sustenta esta decisión de los magistrados es que las escuchas telefónicas sobre las que se sustentan el resto de actuaciones policiales no se ajustan a la legalidad.

Esta decisión adoptada por los titulares de la sección de lo penal más veterana de la Audiencia a requerimiento de los abogados defensores Jesús León Arencibia y Aldo Pérez Carrillo, quienes solicitaron la nulidad de tales escuchas al entender no estuvieron suficientemente motivadas, como así obliga la ley para garantizar nuestro derecho fundamental al secreto de las telecomunicaciones.

En pocas palabras, una vez más la Justicia ha recordado que no vale pinchar un teléfono por meras sospechas, sino que hacen falta evidencias de que existe una actividad delictiva para dar vía libre a esta herramienta policial.

Aunque el Ministerio Fiscal reaccionó inmediatamente a la decisión de los magistrados y pidió la práctica de nuevas pruebas, entre las cuales se encontraba tomar declaración a un polonia clave en el caso, el tribunal entendió tras retirarse a deliberar que no era procedente y se reafirmó en su decisión.

Así, los dieciséis acusados
-entre los cuales hay dos que llevan tres años en la cárcel por estos hechos- están libres de unas acusaciones por las que, en su conjunto, la Fiscalía solicitaba hasta 75 años de cárcel por supuesto tráfico de, sobre todo, cocaína pero también hachís.
Esta decisión absolutoria deviene de la aplicación de la teoría conocida como el árbol envenenado, ya que al haber veneno en el tronco (las escuchas ahora declaradas ilegales) se contaminan todas las ramas (el resto de actuaciones que derivan de las escuchas: incautaciones de drogas incluidas).

Como adelantó hace dos semanas DIARIO DE AVISOS, estos hechos se remontan a una investigación del Cuerpo Nacional de Policía en 2009, Este operativo incluye la entrada de los funcionarios en un piso de Tejina donde se abortó una entrega de medio kilo de cocaína entre dos de los sospechosos, a lo que siguió un registro domiciliario en una vivienda de Santa Úrsula que permitió a su vez detectar una conexión con Candelaria en, digamos, la fase local del grupo.

Entrelazada con la de la Villa Mariana, los investigadores advierten que se entrelaza con un grupo de foráneos que conforman un subgrupo criminal que traía la droga de fuera mediante las llamadas mulas, suerte de correos contratados para cruzar las fronteras.
Menos la droga intervenida (varios kilos en pequeñas porciones), ahora habrá que devolver el resto de lo decomisado: un Volkswagen Golf, tres ordenadores portátiles, numerosos teléfonos móviles y más de 20.000 euros en efectivo. Salvo que prospere el recurso de apelación que a buen seguro presentará en breve la Fiscalía, claro está.